Noche de vino y (largarse de) rositas

mercedes-sl-500.jpgAnoche me trincó la poli. Eran las dos de la madrugá e iba de copiloto. Positivo, obviamente. El piloto, al furgón. Mientras tanto, yo me vi obligada a tomar decisiones serias para evitar el marrón (decisiones serias: comerme dos cigarros, porque un amigo chori me contó que mascar tabaco hacía descender la tasa de alcohol al soplar). Con la boca a tope de virutas de Marlboro, me bajo del coche. Segunda prueba para el piloto, ésta con una maquinita más potente. Yo, mascando y fumando tabaco en la puerta: Y… oiga, ¿tienen ustedes potestad para sacar sangre? No, señorita, no. El poli: Pues esto marca 0.75, con la nueva normativa la sanción es dura, (¡a la trena!), peeero voy a hacer la vista gorda y lo vamos a dejar en una simple sanción administrativa, entiendo que ustedes no… Yo, al piloto, seria y cumplidora, ciudadana ejemplar: las normas están para cumplirlas, en fin (cariacontecida), nos ha tocado, estos señores tienen que cumplir con su obligación. El piloto: …ehhh, sí, desde luego, es una faena, pero debemos cumplir las normas, por supuesto.
El poli: tienen que dejar el coche estacionado media hora hasta que… (se le pase el cuelgue) ¿Puedo conducir yo? El poli: Tiene usted que hacer la prueba (sigo mascando tabaco). ¿Ha bebido? Yo: …ehhh, bueno, sí, lo “normal”. Un par de copas de vino blanco y un baileys (y dos cervezas, y otra copa de vino más y otro baileys). Pero claro, como soy mujer, igual doy positivo (consternada). El poli:¿Pero durante la comida? Escupo el tabaco con disimulo. Sí, sí, claro (medio kilo de angulas y mucho jamón). Siéntese aquí, introduzca la boquilla y sople. Yo, cariacontecida: me siento una delincuente dentro del furgón. El poli: no se preocupe, aquí no la ven y hace frío, sople. Soplo. 0.24, justo el límite (homenaje silencioso a mi amigo chori, el que me recomendó mascar tabaco en caso de emergencia).
Bien, puede usted conducir, ¿sabe conducir este coche? Yo, con los ojos brillantes: por supuesto. El piloto: mejor llamamos a… Yo, en voz baja con disimulo: ni se te ocurra, ése a estas horas estará mamadísimo. Cierra el pico que la cagas. Lo llevo yo (con dos cojones, el coche es un sueño y lo llevan mis santos cojones marineros he dicho). El poli: hay que confirmar los resultados con otra prueba más. Yo: ¿Cuál es la sanción? El poli: Seis puntos y 600 rupias, pero si pagan antes de diez días se reduce a… El piloto: El lunes estoy en el ayuntamiento. Yo: en fin, hay que acatarlo, nos servirá la experiencia, es una buena lección. ¿Cómo llevas el tema de los puntos? (qué mal me sabe el tabaco, hostias, quiero coger el coche ya y tomarme una mirinda). El piloto: los conservo todos, es la primera vez que….El poli: vaya, se ha atascado la máquina. Se cae una pieza. El piloto la recoge solícito: tenga. El poli: Gracias. La verdad es que no parece que haya bebido usted. Yo: dios mío, haz un milagro. La máquina: gÑÑÑdggg. El poli: pues como se rompa, no hemos hablado de nada. El piloto y yo fulminamos la máquina con una mirada demoledora. La máquina: gÑÑÑdggg
El poli: rrraasss, rrrraaaasssss. No ha pasado nada, ustedes no han estado aquí. El piloto: muchas gracias. Y se dan la mano. Yo, con ojitos de dibujo animado japonés a punto de llorar y una sonrisa de oreja a oreja: muchas gracias. Vuelvo a recuperar la confianza en el género humano por unos segundos, he tenido un día espantoso aunque a mí no me haya pasado nada malo. Pero este no es el caso de otras personas a las que estimo y en el paquete de mi alma se incluye la presunta virtud de la empatía. Me viene la imagen de Javier Botet a la cabeza. El poli: conduzca usted. El piloto: estooo… ¿entonces yo no puedo? El poli me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa: no, usted no. ELLA. Yo, con disimulo: te jodes, ponte el cinturón y méteme la marcha atrás que no tengo ni pajolera dónde está.
Los polis me indican, doblo la curva, piso el acelerador, siento cosquillas en el estómago. No creo que me vayan a follar dos veces en el mismo día. Las estadísticas son las estadísticas o eso dicen los del PSOE. Pruebo los frenos, meto la directa y salgo pitando envuelta en los deliciosos acordes del rugido del motor. Detengo el avión en un bar muy concurrido y nos tomamos un copazo para celebrarlo.

2 comentarios

  1. XDXDXD, tú has nacido de pie, niña

  2. Ro, la verdad es que recé unas novenas mientras masticaba tabaco por un tubo. El señor es mi pastorrrrr…
    :)))

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