Poesía para bacterias

bacterias.jpgEl otro día andaba yo de farra con una guacamaya muy buena amiga mía que tiene la costumbre de llevarme a sórdidos antros en los que me obliga a ingerir extraños brebajes. Para coronar la juerga, me regaló un librito con la advertencia de que no hacía falta que me lo leyera. Se trataba de una demostración de cariño friqui que ella quiso materializar con el simbólico presente. Agradecí que me liberara de la obligación de leerme aquello porque ya estaba informada sobre el contenido de la obra a grandes rasgos. Ya tenía un juicio formado sobre el particular. En concreto, mi veredicto era que una pandilla de desoficiados vanidosos habían reunido algunos de sus ripios rijosos y habían conseguido editarlos en papel con forma de libro para presumir de artistas en sus propios círculos. Más hipotéticos transgresores, más. Un auténtico coñazo.

Hoy me tocó ir al club de pádel. Yo no practico este (presunto) deporte porque considero que es más adecuado para penitentes barrigones y/o guacamayas a las puertas del climaterio que para una yegua deslenguada y esteta con complejo de superioridad, pero el caso es que me dejé caer por allí. Para tocar las pelotas a la gentuza políticamente correcta que frecuenta esos parajes se me ocurrió lucir mi ejemplar de Poesía para bacterias como complemento snob. Me acomodé en mi asiento, pedí un café conlecheysacarina y empecé a ojear el libro.

Estaba equivocada, como suelo estarlo siempre que emito un juicio apresurado cargado de prejuicios inconscientes. Mea culpa. Craso error.

Poesía para bacterias (editorial Cuerdos de Atar) es, en efecto, la recopilación de los ripios de una cuarentena de autores que conciben el verso como una poderosa herramienta crítica y que han actualizado su pasión por la palabra escrita. Para empezar, estos violadores del verso se despachan con un par de magníficas introducciones a modo de prólogo que justifican con contundencia su particular concepto de la poesía. Sergi Puerta, que es quien se ha tomado la molestia de recopilar esta selección de pajas mentales, firma la segunda -y sublime- intervención en la que deja perlas memorables como ‘estamos ya demasiado embrutecidos para jugar al anacoreta’, o se cuestiona ‘por qué un contexto cuyo protagonista es youtube, no tiene cómo referente estelar a la poesía’. Tal vez sea cierto que una imagen vale más que mil palabras, especialmente para esas mismas almas embrutecidas, me atrevo a contestar yo. Pero discrepo conmigo misma: las imágenes, aunque impacten al primer golpe de vista, no nos permiten meter las narices en las entrañas de nadie, son superficiales, nos devuelven emociones incompletas.
Echo de menos más presencia femenina en el recopilatorio de rebuznos y destaco las breves biografías que preceden a cada uno de los autores que colaboran en este proyecto, especialmente todas aquellas en las que se menciona con sorna que el fulano de turno escribe en internet. Mención especial a Salva Dávila (reconvertido ahora en Antonio Chocho) y a Mario Fernández, cuyos ripios aparecen en la obra. Tengo el honor de intercambiar sms obscenos con ellos cada cierto tiempo.
Leer esta mierda -o esta joya- me ha devuelto el optimismo de manera temporal.
Dejo un aperitivo firmado por un tal Eugenio Barragán:

Y me dijo: bésame
Y la besé
Y me dijo cómprame un piso.
Y pedí un crédito.
Y me dijo ámame.
Y la amé.
Y me dijo regálame flores.
Y le planté un campo.
Y me dijo: siéntate, tengo que hablar contigo.
Y me senté.
Y me dijo: ya no te quiero.
Y le pregunté por qué.
Y me dijo: por eso, porque me haces caso.
Y se quedó con todo.

5 comentarios

  1. Espero que me permitas la diatriba, rebuznos…

    El sino del guerrero/a es que conquista, pero no conserva y la inteligencia suele ser sinonima de fustración y soledad.

    ¡Se buena..! Félix

  2. Lampuzo, por dios, ¿por qué te empeñas en hacerme pensar un sábado “lanuit”? Soy una vaga incorregible. Todo es fachada.

    Un abrazo.

  3. pues prepárate Rebuznos que en breve te vuelvo a retorcer las entrañas :)

  4. De acuerdo, pero la próxima vez regálame un tebeo de Spiderman.

  5. Mmmmmmm ese libro a mi tambien me dio una pequeña dosis de optimismo, también lo encontré sin querer auqnue no lo vuelva a tener en mis manos.
    Muy grande el libro.

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