Manual de supervivencia: cómo domar a un potrillo rebelde

pulga.jpgPara domar a un potrillo rebelde hay que meterse en la piel de una pulga. Las pulgas hábiles liban la sangre del potrillo en silencio, sin que se advierta su presencia. Si el jaco se desboca, será necesario desplazarse hacia la parte interna de las orejas poniendo especial atención durante el trayecto en provocar una ligera comezón que se tornará insoportable a medida que se alcance el destino. Una vez instalada, el comportamiento de la pulga irá en función de la evolución de la conducta del corcel hospedador, que insistirá en menear en exceso sus pabellones auditivos con el propósito de desplazar a la presunta parásita hasta el rabo; pero mucho ojo con el traslado hacia este atractivo y exótico emplazamiento equino: si la pulga no se aferra con tenacidad, el jamelgo sacudirá su apéndice enérgicamente con la firme intención de deshacerse de ella. El éxito de esta empresa dependerá de la capacidad de permanecer discretamente agazapada en el cuello, en el vientre o en el lomo de la víctima con el fin de chuparle hasta la última gota de sangre. Cuando el penco quede vacío, seco, sarmentoso, deshidratado, evaporado, árido y ajado, es recomendable saltar sobre otro potrillo y retomar la tarea.

He dicho.

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