Machismo progre

Leo en el País la siguiente gilipollez:

“Ministras de pasarela para Berlusconi
Las mujeres que hoy se sientan en el primer Consejo son más famosas por su belleza que por su currículo”

El hecho de que las ministras patrias sean unos callos, tampoco es un indicativo fiable de su capacidad de gestión o eficiencia. Para colmo, algunas repiten con osadía a pesar de su probada incompetencia (Magdalena Álvarez). Otras, como la anterior de cultura, Carmen Calvo Poyato, se esfuerzan infructuosamente en parecer atractivas, pero no dan la talla a pesar del notable gasto -público- en modelitos, arreglos, afeites y abalorios varios. Su debut con el traje de corazones y lacitos diseñado por la esposa de la putita mass-media por antonomasia, fue memorable. Hizo palidecer a la mismísima Shirley Temple en el Mago de Oz. Mención aparte a la presentación oficial del primer serrallo paritario zapateril en el Vogue o al reportaje en technicolor publicado en Elle de la recién parida Ministra de Defensa (actualmente de baja*).
Jode reconocer que las nuestras son más feas, así que hay que denostar al género emergente por enésima vez y asociar la belleza a la estulticia o a la incompetencia para ensalzar a nuestros callos ministeriales.
Me remito a una reflexión profunda realizada en un rebuzno glorioso dedicado a Julia Timoshenko:

…para que esta revolución se consolide, es necesario que el mundo admita la coquetería femenina como una cualidad positiva: que no se desprecie la belleza en detrimento del binomio que forma la eficacia unida a la inteligencia y viceversa.

*No han pasado ni veinticuatro horas y Rubalcaba ya está repartiendo estopa de la buena

4 comentarios

  1. Estupenda entrada, salvo por la crítica al vestidito de los corazones, que fue lo bastante bizarro como para justificar varias legislaturas de ZP en el gobierno.

  2. Gracias, Marquitos. Pero quería hacer hincapié en que ni disfrazadas de pastel surrealista (a costa del contribuyente) pueden competir con las hembras de Berlusconi.
    Por cierto, te invito a un paseo en carricoche de caballos, tengo pensado hacer un experimento antropológico en breve. :)))

  3. Tengo unas camisas de flores que harían sonrojarse a la mismísima Ruiz de la Prada y que encima de un carricoche con una litrona quedarían de infarto, pero desgraciadamente mis responsabilidades como alto ejecutivo de un parque de atracciones me harán imposible el viaje.

  4. Pues aplazado queda hasta que te asciendan a gerente de Eurodisney y te den unos días libres, pero ni dios te libra de lucir esa camisa en carricoche.
    ¿Cómo has podido adivinar lo de la litrona?

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