Archive for 28 agosto 2008

La normativa de los cojones
28 agosto, 2008

Según la normativa vigente, se puede volar con una “reversa blocada“. Según esta misma normativa, también se puede volar con una sonda para medir la temperatura exterior averiada. Se desconecta, y a volar. No pasa nada.
Tengo yo ganas de leerme la normativa vigente o el manual de instrucciones del aparato. Seguro que la relajada normativa de los cojones permite volar sin alas. Y sin piloto.
En definitiva,
diagnóstico: psicosis colectiva.
posología: no olvidar el lexatín en el equipaje de mano.

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¿Sólo la nariz?
24 agosto, 2008

Y la sexta medalla de oro es… tachánnnn (redoble de tambores)… para el cirujano de la princesa por el resultado obtenido y por el increíble post-operatorio. Tiempo récord y sin moratones. Qué dura es la vida del resto de los mortales obligados a lucir look de momia egipcia durante unas semanitas tras una rinoplastia. Sí, ri-no-plas-tia he dicho, que si de algo podía presumir la ‘paciente’ es de su característica voz aterciopelada, muy alejada de los acordes gangosos que se suelen desprender de las gargantas de aquellos plebeyos desgraciados que de verdad padecen algún problema respiratorio.
Yo le tenía cierto respeto a nuestra Leti porque pensaba que estaba orgullosa de su napia aguileña, que lucia con dignidad su perfil de bruja periodista nieta de taxista reconvertida en principesa por la gracia de su entrepierna, pero no. Vanity Fair tiene parte de responsabilidad en este desaguisado al coronarla como la segunda mujer mejor vestida del mundo (algo en lo que yo discrepo). Y la Ortiz no ha podido resistirse. Finalmente ha sucumbido al mal de las advenedizas: quiere ser la royal más guapa.
Mais, soyons seriex, monseiurs et mesdames, me parece advertir, que además de enderezarle nariz, le han limado bastante la barbilla. ¿Serán imaginaciones mías? ¿Será la envidia que me ciega?
Todo esto, estimados (y escasos) lectores, a cuenta del bolsillo del sufrido contribuyente. Faltaría plus.
Está guapísima, eso sí.

¿Espíritu olímpico? Y una mierda
21 agosto, 2008

Huele a carne quemada en la T4… y a chamusquina en Pekín. El COI ha negado al COE que las banderas ondeen a media asta. También ha prohibido a los deportistas españoles que compitan con brazaletes negros, señal de duelo y respeto hacia las víctimas y sus familiares.
La justificación: habían negado la misma petición con anterioridad a los giorgianos. La diferencia, una uña: la tragedia de Barajas es un accidente, cualquier actuación simbólica obedecería a causas humanitarias; el conflicto entre Rusia y Georgia obedece a razones políticas (la mierda de la política, preciso). Desde China no se quiere ofender a los rusos, pero se ha ofendido a los españoles sin pudor ni rubor.
La cuestión es que el COI ha negado la mayor en un caso y en el otro, demostrando una falta de sensibilidad bochornosa. Yo creía que el espíritu olímpico era otra cosa. Me habían contado que hace muchos años, cuando el mundo era más inocente, las cosas funcionaban de otra manera. Ya no.
Durante estas olimpiadas, fuertemente impregnadas por el intolerable autoritarismo amarillo -que algunos confunden con eficacia- hemos asistido a un espectáculo deslumbrante: tambores adiestrados, niñas bonitas cantando en play-back -las ‘feas’ había que esconderlas-, atletas chinos amaestrados como animales de circo, chinos y chinas sonrientes…¡Ay del chino que se salga del guión!
A mí no me han impresionado los 2008 tambores sincronizados, ni los fuegos de artificio, si acaso me ha llamado la atención que las banderas ondeen al ser izadas aunque no haya viento. Supongo que los chinos patentarán el sistema de autoventilación incorporado a los mástiles. Sí que me impresionaron -y mucho- las lágrimas de desesperación e impotencia derramadas por el entrenador del ex-héroe nacional, Liu Xiang. Las autoridades chinas le habían advertido que cualquier logro anterior alcanzado por el atleta carecería de valor en el hipotético caso de que su pupilo no repitiera la gesta conseguida en Atenas. Se le acabó la estrella, pues, al corredor. Prohibido lesionarse, prohibido perder.
También me impresionaron -y me acojonaron- las naves gigantes habilitadas para preparar a futuros campeones de ping-pong. Dieciséis horas diarias de entrenamiento, cientos de mesas dispuestas en líneas perfectas y un montón de niños chinos rescatados de remotas provincias con la esperanza de escapar de una vida gris. Tres años consecutivos -o más- dándole a las palas, por la mañana y por la noche para convertirse en el orgullo de la nación, para ser bendecidos por sus implacables gobernantes, porque el gobierno chino premia a sus medallas de oro con vivienda, coche y un buen pellizco. Los demás a palos y que se jodan.
No deberíamos olvidar que China es una nación que no respeta los derechos humanos ni los civiles. Al COI se le ‘olvidó’ y cometió el error de conceder el honor de designar a Pekín como sede de estos JJOO.

¿Espíritu olímpico? Y una mierda.

pd.:Mis condolencias a los familiares, amigos y allegados a las víctimas del accidente aéreo del avión de Spanair en la T4. Enhorabuena -una vez más- a la ciudad Madrid por su impecable y ejemplar capacidad de reacción.

Usain Bolt, la gacela desgarbada
18 agosto, 2008

Disfrazado de baloncestista -nada de ropajes aerodinámicos- y con una de sus zapatillas doradas desabrochada, así batió el récord del mundo en los 100 metros lisos el larguirucho jamaicano. Tan sobrado iba el tío que se permitió el lujo de celebrar su triunfo durante los últimos veinte metros y golpearse el pecho al pisar la línea de meta. Récord capicúo y hasta obsceno: 9.69. Sin aditivos, zancada monumental tras zancada, sin despeinarse, con absoluto dominio sobre el resto de la manada que tuvo que apretarse los machos: seis de ellos bajaron de los diez segundos en la final más rápida de la historia. Si Usain se lo hubiera tomado más ‘en serio’, estaríamos hablando, probablemente, de una marca escandalosa.

Se acabó el dominio de negros culones con los muslos hiperdesarrollados. Se acabó la diáspora de corredores jamaicanos a EEUU para triunfar en el ruedo deportivo. Él es la velocidad de manera natural, sin parafernalias ni excentricidades, salvo las propias de sus orígenes caribeños… con la excepción de las zapas, aunque se le olvide atarse los cordones antes de competir, despiste genial e impensable en uno de esos corredores prefabricado a los que nos tenían acostumbrados.

Crónica apresurada de los JJOO y otros menesteres
17 agosto, 2008

Estoy en Pekín. Bueno, no, pero como si lo estuviera.
Estos días he podido ver como Phelps se dormía aburrido sobre su cincuenta de pie mientras escuchaba por enésima el himno de EEUU. Creo que la resaca va a ser dura: cuentan que el tiburón de Baltimore se ha lesionado las cervicales tras colgarse las ocho medallas de oro a petición de un directivo de la NBC.
He leído por ahí que Michael es, o mejor dicho, era un poco ‘retard’; esto es, que fue un chico disperso al que le costaba concentrarse en una actividad determinada, tanto que su profesora de lengua le dijo que no llegaría a nada en la vida. Pues menos mal, a ver si viene esa señora a echarme el mal de ojo también a mí. Su emocionada madre, también profesora de lengua (laureada dos veces como la mejor profesora del estado ¿¿???), recordaba junto a sus hermanas la anécdota mientras celebraba “lo” de su niño. Michaelín se la juró a la pésima agorera y desde entonces se concentró en ganar. Por lo visto es tal su afán que gana hasta jugando al julepe. Yo desde aquí rindo mi humilde homenaje al mejor deportista de los últimos tiempos. Porque el mejor fue Induráin, qué coño… con permiso de Nadal, claro.
Hay que ver el buen rollo que lleva en el cuerpo el manacorí con lo castigado que está a está alturas. ¡Juventud, divino, tesoro! Y al niño todavía le quedan fuerzas para proseguir su impecable gesta con el Open USA.
Hoy estaba para comérselo tras alzarse con el oro. Pero yo, que lo he observado estos días con lupa, he descubierto que el tío, además de ser una auténtica máquina, es de puta madre. Simpático, humilde y la mar de enrollao, Nadal no es sólo un gran -el mejor- tenista, sino que es además un pedazo de deportista que ha disfrutado como un enano con su intervención en las Olimpiadas. La delegación española ha hecho piña en torno al machacado jovenzuelo y lo ha colmado de merecidos mimos. Él, contento como unas pascuas, ha recargado las pilas tras una temporada de infarto y ha agradecido a la afición el cariño como mejor sabe, a raquetazos. Y se los ha dedicado toditos todos a España. Lo siento por los vascos y catalanes de la ‘acera de enfrente’, igual iban con el chileno para dar por culo.
El caso es que nuestro Rafa mañana por fin ocupará el lugar que le corresponde, el nº1. Dicen que Phelps se ha ido con la pena de no haber podido saludarlo en persona… Coño, pues ya podía haberse quitado los cascos un rato y haberle pedido una cita.
De lo de la paliza que dio el Dream Team a los locales mejor no digo ni mú, todavía no la he digerido.

Seguiremos informando desde ‘Pekín’. Sayonara, que no sé cómo se dice en chino.

JJOO
8 agosto, 2008

Pekín, cartel localizado en un parque cualquiera.
Deprimente.

Suerte a los rojos y a las gualdas.
Y que les sea leve a las autoridades chinas, que tienen que estar sufriendo ante la avalancha de foráneos que pueden contaminar (o espabilar) a los aborígenes.

pd.: Que alguien explique por qué están prohibidos los cincos, por favor.

(Presuntos) errores
2 agosto, 2008

Lo que sucede después “de cagarla”, a pesar del pánico que evoca el “antes de”, no es para tanto. Una vez sumergido el sujeto en la desgracia, complicación o contratiempo -llámese como se llame la circunstancia adversa- se impone capear el temporal lo mejor que se pueda, porque es imposible saber qué va a suceder con posterioridad aunque se pueda intuir. No queda más remedio que enfrentar la situación con entereza, tratando de mantener la coherencia para no perder la razón. O eso, o dejarse llevar por la cultura del sufrimiento y despeñarse por el cerro de la autocompasión y el victimismo, que con frecuencia suele conducir a la hostia emocional.
Decía Confucio que cometer un error y no corregirlo es otro error. Pero la corrección de ese error podría convertirse en otro error mayor según la percepción de quien lo juzgue.
¿O acaso no existen ni los errores ni los aciertos?

Ilustro con la meliflua de Ofelia (imaginada por Jhon Everett Millais, concebida por Shakespeare en Hamlet), que acabó ahogándose en un lago por su carácter débil.