¿Espíritu olímpico? Y una mierda

Huele a carne quemada en la T4… y a chamusquina en Pekín. El COI ha negado al COE que las banderas ondeen a media asta. También ha prohibido a los deportistas españoles que compitan con brazaletes negros, señal de duelo y respeto hacia las víctimas y sus familiares.
La justificación: habían negado la misma petición con anterioridad a los giorgianos. La diferencia, una uña: la tragedia de Barajas es un accidente, cualquier actuación simbólica obedecería a causas humanitarias; el conflicto entre Rusia y Georgia obedece a razones políticas (la mierda de la política, preciso). Desde China no se quiere ofender a los rusos, pero se ha ofendido a los españoles sin pudor ni rubor.
La cuestión es que el COI ha negado la mayor en un caso y en el otro, demostrando una falta de sensibilidad bochornosa. Yo creía que el espíritu olímpico era otra cosa. Me habían contado que hace muchos años, cuando el mundo era más inocente, las cosas funcionaban de otra manera. Ya no.
Durante estas olimpiadas, fuertemente impregnadas por el intolerable autoritarismo amarillo -que algunos confunden con eficacia- hemos asistido a un espectáculo deslumbrante: tambores adiestrados, niñas bonitas cantando en play-back -las ‘feas’ había que esconderlas-, atletas chinos amaestrados como animales de circo, chinos y chinas sonrientes…¡Ay del chino que se salga del guión!
A mí no me han impresionado los 2008 tambores sincronizados, ni los fuegos de artificio, si acaso me ha llamado la atención que las banderas ondeen al ser izadas aunque no haya viento. Supongo que los chinos patentarán el sistema de autoventilación incorporado a los mástiles. Sí que me impresionaron -y mucho- las lágrimas de desesperación e impotencia derramadas por el entrenador del ex-héroe nacional, Liu Xiang. Las autoridades chinas le habían advertido que cualquier logro anterior alcanzado por el atleta carecería de valor en el hipotético caso de que su pupilo no repitiera la gesta conseguida en Atenas. Se le acabó la estrella, pues, al corredor. Prohibido lesionarse, prohibido perder.
También me impresionaron -y me acojonaron- las naves gigantes habilitadas para preparar a futuros campeones de ping-pong. Dieciséis horas diarias de entrenamiento, cientos de mesas dispuestas en líneas perfectas y un montón de niños chinos rescatados de remotas provincias con la esperanza de escapar de una vida gris. Tres años consecutivos -o más- dándole a las palas, por la mañana y por la noche para convertirse en el orgullo de la nación, para ser bendecidos por sus implacables gobernantes, porque el gobierno chino premia a sus medallas de oro con vivienda, coche y un buen pellizco. Los demás a palos y que se jodan.
No deberíamos olvidar que China es una nación que no respeta los derechos humanos ni los civiles. Al COI se le ‘olvidó’ y cometió el error de conceder el honor de designar a Pekín como sede de estos JJOO.

¿Espíritu olímpico? Y una mierda.

pd.:Mis condolencias a los familiares, amigos y allegados a las víctimas del accidente aéreo del avión de Spanair en la T4. Enhorabuena -una vez más- a la ciudad Madrid por su impecable y ejemplar capacidad de reacción.

2 comentarios

  1. me encanto leerte! escribes muy pero muy bien, lastima que este en manchester UK si no te invitaria a tomar un cafe para escucharte y escucharte hablar…….
    besos

  2. Gracias, Lucho.
    Besos

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