Réquiem por mi sortija favorita

sortijaLa llevaba siempre puesta. Siempre. Un brillante de 0,76 kilates de color algo amarillento, sin incrustaciones. Mi compañera del alma, mi joya más preciada, la que me regalaba cientos, miles de destellos.
La compré para desquitarme del impago de una sinvergüenza de cuyo nombre no quiero acordarme. Finalmente la emplumé tras un año de litigios. El dinero que recuperé tras la contienda fue empleado en la adquisición de una joya ‘importante’, un emblema, una especie de símbolo. Cada vez que la mirara recordaría que no perdí el tiempo. Era mi recompensa tras una cadena de sinsabores inmerecidos.
Pero también he sido consciente de que mi conducta temeraria acabaría acarreándome problemas. Esto podía suceder y sucedió: esta mañana no estaba donde yo la dejé… donde yo creía que la había dejado. Un viaje largo y una tarde de farra han contribuido a la desgracia. He “desandado” minuto a minuto cada paso, cada gesto, cada movimiento desde el momento en que abrazó por última vez mi dedo, pero me faltan secuencias. No acierto a comprender cómo ha podido pasarme a mí algo así. ¡Si yo la tenía sometida a una vigilancia constante desde la atalaya de mi pescuezo! Ayer pude haberla mirado cincuenta veces a lo largo de toda la jornada. A ella y a su “hermana pequeña”, una nueva adquisición pre-navideña con fines terapeúticos.
Ya no está conmigo. ¿Dónde habrá ido a parar? ¿Quién habrá horadado la circunferencia plateada que ha abrazado durante tantos años mi dedo corazón?
Adiós preciosa. Otra ocupará tu lugar, probablemente más grande y más pura, pero nunca será lo mismo.
Yo maldigo a la desgraciada que ose violar tu circunferencia. La maldigo y a dios le pido que los destellos por los que tanto batallé la condenen a la ceguera.
Choriza, se devuelve lo que no es de uno.
Coño.

pd.: Sospecho que se ha caído por el desagüe del lavabo. He metido la mano hasta el codo en el sumidero del cuarto de baño. El sacrificio de exponerme a los efluvios propios de la estancia no me ha devuelto la recompensa deseada. El premio: una maraña repugnante de pelos y cinco arcadas.

There are no comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: