Archive for 18 julio 2009

Los orígenes de Ryan
18 julio, 2009

Mohamed y DalilaNo me queda más remedio que aparcar mi duelo monotemático durante unos instantes para rebuznar un poco. Me gustaría recordar al viudo de Dalila, padre de Ryan, sus orígenes y su procedencia.
¡¡Ah, Casablanca, Rabat, Fez!!Qué rico está el cous-cous. ¿Y el tajine de cordero? Exquisitos ambos.
Me gustaría también pasar de puntillas por el curioso engranaje y mecánica del reino alauita. Y hacer hincapié en el constante éxodo de sus compatriotas que, cargados de divisas, peregrinan puntuales a la madre patria cada verano para contribuir gozosos al mantenimiento de los siete -¿o eran más?- palacios del rey Mohamed. Pero por encima de todo me gustaría recordar a Mohamed Mimouni, padre del infortunado Ryan, cómo funciona el sistema sanitario marroquí…

Mohamed: reclama, protesta, acusa, defiende el honor de tu esposa y tu hijo, claro que sí. Puedes. Estás en tu derecho y es tu obligación exigir justicia. Tal vez en Marruecos tus justificados lamentos no hubiesen tenido apenas eco. El combustible del avión que tu rey ha mandado para repatriar el cadáver del pequeño Ryan ya estaba pagado.

El pedazo de polla (con perdón) de Michael Jackson
16 julio, 2009

(This is it. Ya nos lo fabrican así)1

paquete MJ copiaA mí Michael Jackson me ponía cachonda.
Adoraba sus coplas, se me iban -se me van- las piernas cada vez que las escucho. Pero verlo… ¡ahhh! verlo en acción era ya el summun, un delirio para los sentidos. Recuerdo que mi padre, un señor fascineroso y serio pero bueno, bueno de verdad, no entendía mi fascinación por él. Mi cuarto empapelado con imágenes del aquel “negromariquitarraro” fue una de su preocupaciones hasta que vio Thriller con sus propios ojos y sentenció: es un gran artista, Roberta. Tengo que reconocer que canta y baila estupendamente aunque se pinte más que tu madre. Naturalmente nunca aprobó su estilismo, pero se rindió ante su genialidad. Por aquella época estaba también en pleno esplendor George Michael y aquello sí que hubiera sido preocupante. Ése sí que ha sido una maricona de las grandes.
Asumido el motivo de mi diabólica posesión, mi padre me quiso dar una sorpresa y se plantó en el corteinglés . Yo no tenía liquidez, más o menos como ahora, pero con el agravante de que en aquellos años era impúber y ahora tengo pelos en el… Vaya, que me voy por los cerros de Úbeda. Decía que mi padre pidió al vendedor de la sección de música el disco del “negromariquitarraroquesepintalosojos” y se presentó en casa con ¡Purple Rain!. Un detallazo, sin duda, aunque yo lo hubiera matado, qué desagravio (pedazo de disco, por cierto, al final tuve que rendirme ante la evidencia. Prince es otro genio: más pequeñito, más modesto, malhumorado pero genio al fin y al cabo.)
Trascurrió el tiempo. Me fui haciendo mayor. Descubrí el amor normal y corriente en la playa, porque el amor de verdad era el otro, el que yo sentía por mi ídolo. Mientras me convertía en un proyecto de mujer que cambiaba sus infructuosos suspiros por un torbellino de desilusiones, mi adorado evolucionaba al compás de su ritmo: de negro a blanco (vitíligo contrastado), de narizota divina a naricilla cómica (para conseguir más agudos); besaba a una guarra en un vídeo sin mi autorización (y yo me revolcaba con un francés por la arena). Etc, etc. Me fui integrando plácidamente en la subhumanidad mientras él ascendía al Olimpo de la excentricidad arrastrado por su torrente de excelencia. Esclavo del ritmo, víctima de la fama. Definitivamente el hombre no está hecho para ser adorado.
Me pasé por el forro las acusaciones de pederastia. Menuda gilipollez. Pero lo que jamás le perdonaría fue aquel matrimonio con Lisa Marie. Ya que me ponía los cuernos lo que le tenía que haber hecho es un bombo. Traer el mundo un nieto de Elvis hijo de Michael Jackson hubiera sido la leche. Para mi desdicha, no contento con aquello, repitió la hazaña con una enfermera gorda, zafia y horrorosa con aspecto de nodriza. Cero glamour. Y encima se reprodujo con ella.
Aparqué a Michael y continué con mi vida, aunque él siempre fue propietario de una parcela en mi inconsciente. Cuando llegó la parte más polémica y oscura de su vida, no me importó demasiado. Ya tenía asumido que era un genio de la música. Y punto.
Pero empecé diciendo que me ponía cachonda. Huelga decir que este no es un sentimiento nada platónico, pero es que babeaba -¡y aún babeo!- cuando agitaba esas manazas suyas con esos dedos tan largos; esa forma de convulsionarse, de menearse, de desafiar las leyes de la gravedad. Y el ritmo, el ritmo de su cuerpo ligero como una pluma. Y los gestos, la forma de modular la voz, los giros vertiginosos, los saltos, los desplantes, el movimiento diabólico de sus caderas: la magia que el verdadero artista derrocha sobre el escenario. Sumo sacerdote de la escena, dios del compás, hipnotizador de masas, ilusionista que secuestra la cordura de quien sabe apreciar la belleza; gracia, genio e ingenio, pero por encima de todo, TALENTO y, y, y…
…y el pedazo de polla que tenía Michael Jackson.

Con dos cojones, Michael.

Y al séptimo día…
3 julio, 2009

michael_jackson_110707…no resucitó.
Pertenezco a la legión de incondicionales del rey del pop. Y como todos ellos aún confío en que todo sea una macabra macro-campaña de publicidad destinada a resucitar la maltrecha figura del astro, cuyo injusto deterioro parecía haberlo sumergido en una espiral de sinsabores interminable.
Todavía no he perdido la esperanza, no. Dicen que una carroza blanca tirada por nosécuántos corceles -también blancos- conducirá los restos del desdichado emperador del pop hacia su última morada. Pero yo estoy casi segura de que mis ojos gozarán del despertar del rey vía satélite; ignoro si habrá una princesa cuyos labios se encarguen de devolvernos el aliento que nos falta a sus incondicionales o serán sus disputados hijos, aterrorizados ante la que se les avecina, los que exijan a su excepcional padre que se ‘ levante y ande’ para poner orden. Estupor mundial, incredulidad, protestas, altercados en las calles, pánico generalizado, indignación; las cadenas de televisión incendiadas: ¡¡nos han tomado el pelo!! (os lo merecéis, cretinos). Y aunque parezca imposible, las lenguas viperinas escupirán todavía más improperios hacia la estampa mágica del resucitado, del genio eternamente pueril. Sí, sí, pueril… ¡un orate excéntrico! dicen con desprecio los voceros de todos los reinos; un loco maravilloso capaz de generar una fortuna inmensa moviendo el culo a un ritmo diabólico y ejercitando el gaznate como ninguno (y que me perdone Elvis este pequeño desliz).
Bah, y qué más le daría ya. Muerto o vivo, pero en cualquier caso curado de espanto ante las torticeras habladurías del conjunto (¡conjunto!) de la humanidad.
Descanse por fin en paz, se lo merece.

…Y si finalmente no resucitara tal y como tengo previsto, continuaremos disfrutando del consuelo de su impresionante legado.