Antitaurinos

270920091536

Tuve la gran oportunidad de asistir a la última corrida de José Tomás en Barcelona (cortesía una guacamaya de lujo). Junto al maestro compartió cartel Morante, que se lesionó la mano al matar el primero, y un resacoso Julito Aparicio envuelto, me temo, entre efluvios de Ballantines, por mentar una sustancia legal. Aprovecho para pedir encarecidamente la intervención del barbero de Morante. Todavía no he resuelto el enigma del exceso de sus patillas.
También asistí a la del sábado. Corridón. El Juli, siempre correcto, no suele defraudar; Cayetano, un poco menos, pero se lo perdonamos casi todo por su apostura, y un sobradísimo Manzanares que se salió del parchís. El mejor de la terna sin ninguna duda. Sublime. Exquisito.
Me hacía una ilusión tremenda desvirgar la Monumental de Barcelona. Llevaba casco y escudo antibalas en el equipaje pues me había hecho eco de la mala prensa que tiene la fiesta en Cataluña. Cuando llegué a la plaza me encontré con las fuerzas del orden desplegadas alrededor de todo el perímetro del coso. Grupúsculos de violentos exaltados antitaurinos, algunos de ellos empapados en sangre de los chinos, protestaban enérgicamente para defender la noble ‘causa’. Pero la peña torera, que era numerosísima, no estaba por la labor de dejarse amedrentar. Simplemente, los ignorábamos. El ambiente era precioso. Señores con sus puros (¡otro vicio tardofranquista!), señoras encopetadas -peor puestas que en el sur, pero ya se sabe: el espíritu pragmático catalán, hay que valorar la intención- los copazos previos, saludos, abrazos, sonrisas en los accesos… Y el domingo, lleno hasta la bandera.
En la entrada tuve la suerte de encontrarme con el personal de mi restaurante barcelonés favorito. Para mi regocijo, estaban casi todos. Nos deseamos una buena tarde y padentro a disfrutar. Los volví a saludar el lunes por la noche en circunstancias inmejorables.
A la salida no tuvimos la precaución de evitar a los violentos. Evitarlos es una práctica normal entre los aborígenes catalanes, que parecen abocados a padecer su afición en silencio, como las almorranas.
¡Ay! pero qué pedazo de españolazos están hechos los catalanes. El españolito se caracteriza desde tiempos inmemoriales por avergonzarse de eso mismo, de ser españolito. Todo lo bueno, viene de ‘ahí fuera‘, que para eso están más adelantados y son más modernos. Para colmo el catalán comparte frontera con la refinada Francia. Comprendo que es una tentación enorme eso de refinarse pero esta pobre y provinciana escribidora, fumadora, pepera y taurina, opta por decantarse por nuestra atávica y particular nobleza baturra.
Vaya, se me fue el santo al cielo. Retomo el asunto.
No esquivamos a los antitaurinos. Fue cuestión de centímetros -ocupados por los cuerpos de los mossos- que no recibiéramos una buena tunda. Se conformaron con gritarnos una retahíla impresionante de improperios de los que fui la principal destinataria. Entono el mea culpa ya que me puse el uniforme de mujer coqueta arreglada para la ocasión: alguna lentejuela de más, tacones, flor en el pelo, exhibición descarada de morenío del rancio y melena quasi pantojil al viento. Mis homólogas antitaurinas parecen optar por la cosa del reciclaje y/o el ecologismo y prefieren ir disfrazadas de boy scouts, me pareció observar por el rabillo del ojo izquierdo mientras les dedicaba una peineta antológica…
Tengo la impresión de que desconocen el arte de la aplicación de la máscara de pestañas. Naturalmente, estoy convencida de que no se depilan los sobacos, costumbres todas, ojo, que no censuro, pero tampoco practico. Será esa la razón para que mis congéneres tengan tiempo para dedicarse a rebuznar e increpar de manera tan violenta a los aficionados al arte de Cuchares. Yo no tengo tiempo. Y si por casualidad me sobrara, lo emplearía en cuestiones más profundas como el relleno de radicales libres -los míos, obvio- con ácido hialurónico…
En definitiva, lo que quiero decir, es que gracias a la labor impagable -que diría Letizia- de José Tomás y a la vergonzosa y violenta campaña gestada por los antitaurinos extremos, la fiesta, los toros, la lidia goza de mejor salud que nunca. La afición no permanece ajena y reacciona.
Algunos, como yo, han instaurado una nueva costumbre entre sus rutinas: peregrinar una vez al año a la Monumental para disfrutar de una buena tarde torera. Y para hacer una peineta si tercia…

No quiero terminar de redactar esta entrada sin dejar claras algunas cuestiones:
-Soy catalanofílica.
-Adoro Barcelona.
-Prefiero la cocina catalana a la vasca (¡ahí es nada!). Sobra decir que una cocina no excluye a la otra y que el gazpacho está por encima de todo.

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15 comentarios

  1. Olvidas hija mía de mi vida, que la Reina Doña Sofía es antitaurina, que lo es también la cantante Amaral, el modista David Delfín, el científico catalán Eduardo Punset, y muchos más, que nada tienen que ver con la protoimagen que quieres dar de los antitaurinos, que no olvides, somos el 73% de la población y a mucha honra.

    A ver si te crees guapa que la única que utiliza rimel eres tú. Peineta alomojó, pero eso es de premio H&S a la más casposa.

  2. Que pena que en este pais, haya seres como tu.Soy antitaurino que llevo 20 años sin comer carnes,ni huevos,

  3. Moncho, me parece muy bien que todas esas personas que citas sean antitaurinas, aunque no se encuentran entre mis referentes personales ni culturales. Espero que además no sean violentas. Como citas a la reina con tanto ímpetu monárquico, yo te respondo con el rey, con dos de sus hijos y la advenediza Letizia.Todos ellos taurinos.
    Por lo demás, no estoy de acuerdo con el porcentaje que citas.
    En cuanto a las peinetas, no las uso… pero sí las practico (a veces). Y os la dedico con todo mi amor a los antitaurinos.

    José, cuida esa anemia.

    Saludos cordiales a ambos.

  4. No entiendo como nunca me has llevado a los toros. A pesar de eso me gusta el killer Tomás y también los sobacos sin depilar, y ya puestos, seria necesario que volvieran con fuerza los setenteros coños hasta las íngles.

    Llamame un dia. Perdí tu teléfono y no es una excusa barata mas de mi perfecto catálogo de excusas baratas.

  5. Paco, te mando mi teléfono vía sms.
    Y me llamas tú, qué carajo.
    Y a los toros también me llevas tú.
    Mandan huevos.

  6. Hola,

    Aunque llena de regionalismos (con expresiones ligadas íntimamente al carácter ibérico y de las cuales no estamos familiarizados los que nos encontramos allende los mares), debo confesar que tu estilo y disculpa la confianza… es cautivador.

    Suficiente para agregarte a favoritos.

    Cordial saludo bella ragazza.

    P.D: La tauromaquia ni siquiera hace méritos para designarle como “pseudodeporte”

    • Ernesto, bienvenido (¡tres lectores, tres!)
      Por supuesto que la tauromaquia no entraría en el apartado de seudodeporte. ¡Qué ordinariez!
      Cito a Lorca, maricón, poeta, republicano, snob y exquisito para que no haya dudas sobre mi imparcialidad:
      «El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo».
      Un beso, por catalogarme como bella; pero sobre todo, por lo de ragazza.

  7. te han tocado tres Miuras, jojojo, llegué tarde para echarte el capote

    • Me voy capeando solita como puedo… Y eso que tengo la muleta oxidá.

  8. Moncho. Poniendo a la Reina Sofía como ejemplo… te recuerdo que es hija de dictadores fascistas que encarcelaron y asesinaron a muchos griegos durante su mandato. No sabría yo decirte qué es mejor, ¿oprimir personas o matar toros? Mmm…

  9. Los antitaurinos son gilipollas porque la gente es gilipollas. Pero dejando de lado eso, ¿En serio encuentras entretenido ver cómo un individuo vestido de payaso tortura a un bicho, rodeada de gente estadísticamente más palurda de lo normal? Iré un poco más lejos, hasta un punto donde ya pocos me siguen: ¿Dónde cojones está la gracia de comer en un restaurante? Especialmente uno caro. Aunque se tenga dinero. Cuanto más caro, más protocolos gilipollas que la gente supone que has perdido tiempo y esfuerzo en aprender y seguir.

    • Sí, lo encuentro hermoso más que entretenido.
      También me gusta comer en restaurantes caros. Y en los baratos si se come bien y me permiten fumar.
      Qué quieres que te diga, walrus. Me producen placer todas esas cosas y algunas más. Y no necesariamente están relacionadas unas con otras.
      También leo, veo telebasura por un tubo y sé tirar de la cadena.

  10. […] y otras exquisiteces con la intención, a la vuelta, de regresar a la Monumental de Barcelona para regalar la peineta de 2010 a los desoficiados antitaurinos. Pero esta vez no hizo falta que me desmadrara. Eran menos porque el maestro de Galapagar está […]

  11. Pues vaya, al final todo el empaque monumental que luces no te ha servío de ná. ¿Por qué? Porque ser pija, pepera y taurina está demodé, como dirían en la afrancesada Francia. A partir del 2012, ná de ná. Esperemos que el espíritu del 28-J se extienda hasta los confines del Planeta Taurino y nos evite tener que soportar a público tan selecto como tú en esa cosa llamada fistra nacional. Personalmente, no soporto ese cóctel de garrulos y pijillos que se juntan en la plaza de toros. Es una muestra palpable de una España donde no existía la clase media. Desgraciadamente para vosotros, este país ha contemplado el alumbramiento de un extensa clase media que abomina del olor a rancio. Ha habido democracia desde hace 35 años y eso ha sido fatal para vuestro circo. Estáis muertos, y lo sabéis. Olé!

  12. Hombre, leña. Carnaza por fin en mi blog. Ya era hora.
    Lo que me hace gracia de los (presuntos) snob’s como tú, es precisamente el complejo cateteril y rencoroso que arrastráis. No sé si eres catalán/a pero tengo la tesis de que los catalanes, por aproximación geográfica, desearían tener la pátina de charme y elegancia atávica que caracteriza a los gabachos. Lógico, Catalunya es una nación (nación he escrito, sí) con un fuerte componente de inmigración. Y ya se sabe: “ni sirvas a quien sirvió…”. Pero no, el catalán, españolazo entre españolazos se distingue por sus complejos como el resto de sus paisanos.
    En otro orden de cosas, para vosotros, los abanderados de la ‘modernez’ deben observar maneras de pobre (por vulgar), que no de progre. Tú eso pareces confundirlo con la ‘clase media’. No, chat@, no. Ser pija, como tú dices, pepera, taurina (que no garrula y trasnochada) es compatible con la clase media. Es más, la inmensa de la mayoría de la clase media comparte mis ideas y tiene idénticas aspiraciones a las mías.
    En cuanto al asunto al que se debe tu intervención, nos queda el resto de España y casi toda Francia (mon dieu, oui, La France!), además de gran parte de Sudamérica para seguir disfrutando de la lidia. Y como soy pija, pepera y todos los demás clichés que me quieras colocar, puedo permitírmelo.
    Y ya, que tengo que ir al taller de chapa y pintura que esta noche tengo un compromiso social de relumbre. Náaa, unos masajitos y unos afeites sencillitos.

    Bienvenid@.

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