Sin bragas y a lo loco

Por segunda vez en mi vida me he visto obligada a prescindir de bragas. Ya sé que hay por ahí presuntos estetas que detestan la palabra ‘bragas’. ¿Pero cómo llamarlas si no? ¿Coulotte? ¿Braguitas? ¿Ropa interior? Me parece una cursilería, demasiado forzado. Yo iba sin bragas y punto.
La primera vez que perdí las bragas fue un verano tórrido, ya muy lejano. Las perdí porque tenía plan; simplemente las olvidé adrede en un cajón. Lo olvidé todo, salvo un ajustadísimo vestido de color turquesa anudado a la cintura. No fue necesario que me desprendiera de él. Qué polvazo, dios mío. Yo lo recuerdo como el polvo de la entreplanta y las estanterías metálicas. Cada uno que contribuya con su imaginación a completar la secuencia aunque no es obligatorio.
Recuerdo también la sensación majestuosa, plena, morbosa, al incorporarme a la mesa con tantas personas; recién follada y sin bragas, sucia, con el fuego de la lujuria todavía dibujado en los ojos, con la piel brillante y sudada. Incluso existe una imagen de ese día. La tomó el culpable de este recuerdo. En ella aparezco sentada, envuelta en turquesa, con las piernas cruzadas (obvio), el pelo deliciosamente alborotado, las mejillas sonrosadas, la mirada brillante, los labios hinchados y henchidos de placer. ¡Ay! Aprovecho para saludar desde aquí a P, qué buenos ratos me procuró el muy canalla: hola P, maestro.
Pero ésa fue mi primera vez. Nada que ver con la segunda.
He estado fuera dos días. Dos días gloriosos. Cuando atravesé el umbral de la puerta del hotel -algo perjudicada, todo hay que decirlo- me dio un ataque de pánico. El vestíbulo abigarrado, decorado con arañas de cristal, estucos y suntuosas molduras, me sumergió en una apresurada reflexión sobre arquitectura. Y como una cosa lleva a la otra, especialmente en mi desordenada cabeza y más en ese estado, el inconsciente, siempre al acecho, llamó a las pechinas. Las pechinas son como bragas, le comenté un día a un compañero mientras disertábamos delante de una Cruzcampo sobre la catedral de Santa Sofía. Pechinas, bragas, bragas, pechinas. ¡Ay, la madre q…! Que no me he traído bragas de repuesto.
Y así fue como pasé la toda la jornada posterior a los hechos que expongo sin bragas, circunstancia que a mí me pareció la mar de divertida. Me hubiera gustado gritarlo a los cuatro vientos. Tan modosita, tan contenida, limpia y arregladita: ¿sabe usted que no llevo bragas porque sólo me he traído unas y paso de hacer la colada en el lavabo? Sujetadores siempre llevo por lo menos tres. Es que soy un poco maniática

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11 comentarios

  1. Vaya blog más cutre… qué mal escribes y que amargada estás… deja de entrar al blog de ezcretor a comentar para recibir alguna visita… Déjanos tranquilos, mujer…

  2. juaaaaaaasss! ay como me loleo!

  3. Carlos Jesús, muy bien, has cumplido con tu deber. Así me gusta.
    Bienvenido, capull@.

  4. Tú, mendruga, lástimosamente para ti y tu casposo ego es mi segunda y última visita, pero fue bonito mientras duró, verdad?… si escribieras algo interesante vendría incluso estando tu por aquí, mira, soy así de magnánimo… pero sería mejor que dejaras de hacer el ridículo escribiendo blogs como una adolescente, por favor, que ya tenemos una edad y a nadie le interesa lo que escribes, anótalo mejor en una libretita, mujer… y vive un poquito la vida… que se te escapa tras el teclado y tus fantasías!!!!
    Y soy capullo, en masculino…

    Arrivederci,

    Julio José, quiero decir, Carlos Jesús…

  5. Es inútil, Carlit@s, pasarás por aquí más veces. Eres presa fácil.
    Demasiados puntos suspensivos: o eres una tía despechada de la legión de despechadas del Ez o eres un adolescente gay.
    À bientôt.

  6. Y cuándo dices que perdiste las bragas por primera vez, allá por los setenta? Muahaha

  7. Hoy estoy generosa y te voy a responder: bastante más tarde.

  8. Ay Dorotea, si no es por los trolls por aquí no se pasa ni el tato…por muchas bragas que agites al aire. La verdad es que el texto es penoso. Espero que por lo menos te desahogues, mujer.

  9. Te dije que volverías… :-)

  10. A mi lo que menos me ha gustado es lo de la Cruzcampo. Mira que está mala la Cruzcampo

    • …Pero es muy socorrida y nunca falla.
      Personalmente prefiero la Alhambra rerserva (a morro).

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