Archive for 24 junio 2010

La última cima
24 junio, 2010

La última cima

La única película que habla BIEN de los curas.
Hacía falta.

Pádel
21 junio, 2010

El juez en mitad de un set emocionantísimo durante la final mirando fijamente hacia mi emplazamiento:

Por favor, he dejado bien claro antes que no se puede fumar aunque estemos al aire libre. A los jugadores les molesta el humo. Por favor, repito, no se puede fumar. No fumen, apaguen los cigarrillos

(Eh, tú, la de blanco, apaga de una puñetera vez el cigarro, hostia)

Unas 1000 almas seguían el destino de la mirada del puto juez. Los jugadores, los recogepelotas, las azafatas y hasta un helicóptero que pasaba por allí encima se paró para acusarme.
Declarada culpable en medio de un silencio bestial.
Sentenciada por miles de ojos inquisidores.
Condenada por los cobardes que acataron las órdenes de aquel nazi.
¿Y qué hice yo?
Posar para un fotógrafo que pasaba por allí justo en ese momento. Con el cigarrrillo en una mano y la cerveza en la otra.
Nobleza obliga.

La Leti
19 junio, 2010

Tengo olvidada a Letizia. Hace tiempo que no le dedico un rebuzno. La verdad es que hay una razón poderosa: ya no me cae (tan) mal. Mi hermana me comentó que gana en las distancias cortas porque tiene sonrisa de conejo. Y luego me hizo gracia cuando le dieron el garbanzo de plata. Fingió espontaneidad muy bien y dicen que se comió la pringá enterita. Me caen bien las mujeres que comen tocino.
Por último, se colocó las gafas de CQC con una naturalidad incuestionable.
Pero esta mañana, con motivo de los fastos previos a los esponsales de la princesita Viqui de Suecia, me he desayunado una foto de anatomía ósea envuelta en tafetán colorado. Sí, es nuestra princesa palo. Delgada como un junco, seca, escuálida, canija; con unos bracillos tan breves, tan escuetos, que dan ganas de cogerle una vía y bombearle cinco litros de glucosa. La madre que la parió, qué lejos está del prototipo generoso de la hembra mediterránea.

Picaflores
12 junio, 2010

Según la RAE un picaflor es un frívolo inconstante o un pájaro mosca, es decir, un colibrí. Yo los he visto -a los colibríes- encerrados en una enorme jaula especial, ya que necesitan una determinada temperatura constante además de otros requerimientos. Impresiona verlos aletear de uno a otro lado a una velocidad tremenda. En realidad apenas da tiempo de apreciarlos debido al ritmo frenético que utilizan para desplazarse de flor en flor. Es una pena mantener encerrados a unos pajarillos tan hermosos…
Según yo, que soy una herudita inconstante, un picaflor es un señor de mediana edad que peina canas o empieza a peinarlas y desea disfrutar de todo aquello que se perdió por una u otra razón. Generalmente esas razones suelen llevar sus apellidos.
El otro día escuchaba en Onda Cero a Enrique Rojas, el siquiatra opusiano, disertar sobre algunos estados mentales y la verdad es que me embaucó. Ya lo hizo una vez hace muchos años con sus palabras impregnadas de positivismo utópico. El caso es que su forma amable y sensata de razonar despertó de nuevo mi interés y me puse a escarbar. Di con mis dos neuronas en su web y encontré un artículo visionario sobre los picaflores, aunque él ha bautizado el fenómeno con un nombre más poético: el síndrome del último tren.
Describe Enrique con acierto todos los síntomas de este (presunto) síndrome aunque quizá falle en categorizarlo como patrimonio casi exclusivamente masculino. Las mujeres, y cada vez más, también lo padecen. Tampoco acierta demasiado, a mi juicio, en la manera prejuiciosa de calificarlo. ¿Quién no ha dudado alguna vez? Es legítimo dudar; es más, a veces puede llegar a ser sensato y hasta necesario, aunque lo más adecuado (y utópico) sería mantener el compromiso intacto y regenerar de manera espontánea los sentimientos los viernes por la noche durante toda la vida.
Como cura sugiere “educar el deseo”, es decir, apretar el culo y aguantar las ganas de salir pitando a buscar la felicidad en otra parte.
La felicidad, don Enrique. O lo que cada uno entienda qué es eso.

Estereotipo del mes
9 junio, 2010

Maricones, antisemitas y progresMaricones, antisemitas y progres.
Más o menos como yo pero en viceversa: pepera, hetero, católica y taurina.
Y eso que todos cagamos por donde amargan los pepinos, que si no…
Pasen y lean.

pd.: Conste en acta que los culpables de este despropósito son los progres, no los homosexuales.