Pádel

El juez en mitad de un set emocionantísimo durante la final mirando fijamente hacia mi emplazamiento:

Por favor, he dejado bien claro antes que no se puede fumar aunque estemos al aire libre. A los jugadores les molesta el humo. Por favor, repito, no se puede fumar. No fumen, apaguen los cigarrillos

(Eh, tú, la de blanco, apaga de una puñetera vez el cigarro, hostia)

Unas 1000 almas seguían el destino de la mirada del puto juez. Los jugadores, los recogepelotas, las azafatas y hasta un helicóptero que pasaba por allí encima se paró para acusarme.
Declarada culpable en medio de un silencio bestial.
Sentenciada por miles de ojos inquisidores.
Condenada por los cobardes que acataron las órdenes de aquel nazi.
¿Y qué hice yo?
Posar para un fotógrafo que pasaba por allí justo en ese momento. Con el cigarrrillo en una mano y la cerveza en la otra.
Nobleza obliga.

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