Archive for 31 octubre 2010

Un día feliz
31 octubre, 2010

Febrero de 2010, en alguna parte

La abuela me regaló mi primer libro cuando tenía cinco o seis años. La pobre estaba empeñada en que me aficionara a las letras. Se titulaba ‘Un día feliz’. No recuerdo el autor; sí el argumento aunque muy difuminado por el paso del tiempo. Narraba la historia de una niña que se perdía en un parque japonés, se encontraba con un viejecito amabilísimo y pasaba un día ideal junto a él. Ignoro cómo llegó la niña hasta Japón. Supongo que los ingredientes de esta historia hoy hubieran conformado un panorama macabro. En la mochila de mi memoria todavía conservo una sensación: me fastidió que la niña regresara con su madre. Era el final correcto pero yo no quería que el día feliz ni el libro se acabaran.
El día feliz con el que me obsequió mi abuela me invita a establecer nexos impostados. Cualquier excusa es buena para embriagarme con el perfume la evasión.
El día de hoy, como tantos otros días, no ha sido precisamente feliz. Ha sido una jornada rutinaria, maratoniana, asquerosa y repugnante. Y aún continúa. Sin embargo, en lugar de completar el cuadrante de mis deberes he decidido perder el tiempo en escribir estas líneas a modo de desahogo.
Hace unos días, sin ir más lejos, podría hacer cuadrado un ‘día feliz’, pero si lo hubiera permitido carecería de razones para quejarme. Y eso sí que no. Si me hubiera limitado a disfrutar de aquella jornada con naturalidad me habrían embargado un manojo de prejuicios. Si lo razono desde un punto de vista objetivo fue un día feliz y punto, pero la realidad es que me entretuve en autosabotearme la jornada impidiendo que mis sentimientos fluyeran con naturalidad. En lugar de disfrutar del momento me centré en descontar los minutos a las horas y los segundos a los minutos. El resultado era previsible: el día siguiente fue aun peor que el anterior porque me jorobaba haber desperdiciado este último…

Moraleja: ni días felices ni deberes cumplidos.

Crónica anticipada de otra mala faena
23 octubre, 2010

La renovada plantilla zapateril luce como un mejorado cartel taurino. Al frente, el único espada de la antigua escuela que le queda al socialismo patrio. Completa la terna más destacable una debutante con relumbre impostado que jamás ha dado un palo al agua, y una reputada chaquetera que ha escalado desde provincias hasta Madrid en tiempo récord.
Se prevé una faena compleja y deslucida con el capote, aunque justo es reconocer que la suerte del estoque la manejan con maestría y ‘previsiblemente’ será ejecutada a volapié
Se barrunta que los 46.951.532 de astados, de casta noble y brava, embistan con dureza.
Pitidos y almohadillas aseguradas en este último intento desesperado (¡y van…!) para tratar de salvar el culo. Perdón, quería decir la fiesta, la fiesta.

La mina online
13 octubre, 2010

En la tele hay una gorda impresentable novia de minero resucitado que dice que le van a dar una casa y que se siente como lady Di. El presidente de Chile y otro listo que no sé quien es le hace la bola mientras ella vive su minuto de gloria. Al desgraciado se lo han llevado envuelto en mantas con cara de poema. Pobre hombre, yo me hubiera quedado en la mina.