Archive for the ‘Literatura’ Category

Spot para (el concurso de) iBanesto del eZcritor
7 diciembre, 2008


Con Loreto Fajardo y Salva Dávila. Aparición estelar del gran fotógrafo Jota, que me debe unos martinis con asituna.
¡Ay, la crisis! decía un mesonero amigo este pasado viernes mientras sostenía entre sus manos dos platos con una docena de ostras cada uno…
Cinco mil euros al más ingenioso; ignoro si con la condición de guardarlos en una cuenta azul de ésas que promociona Banesto. Tal y como está el patio banqueril últimamente, no me extrañaría nada que formara parte del premio.
Rafael Fernández ha llegado un poco tarde a la convocatoria y parece que cuentan los clicks a la hora del veredicto. Sin embargo, en la web del concurso no están todos los que son y no sé si son todos los que están.
A mí me encantaría que Rafa se llevara los laureles. Y que guardara el dinero del premio bajo una losa, como está mandao. Nada de cuentas azules ni gaitas.

El insoportable troll del Ezcritor
12 diciembre, 2007

Soy una forofa del sinvergüenza de Rafael Fernández, el ezcritor, personaje al que sigo casi desde sus inicios.
Rafa es un provocador nato, pero ante todo es un gran amante de las letras que alcanzó un lugar destacado en la red al proclamarse vencedor del certamen de blogs organizado por el diario 20 minutos. El premio lo consiguió gracias a sus “Diarios Secretos de Sexo y Libertad”, lectura que recomiendo, aunque es necesario aclarar que no se ajusta a los parámetros de la literatura convencional.
Consideraciones aparte sobre el genial autor y su peculiar obra, actualmente tiene un blog en la versión digital de este mismo diario en el que ofrece su particular y osado punto de vista sobre temas culturales en general, ya que a veces se desmarca con algún post incongruente para regocijo de sus seguidores incondicionales.
Pero últimamente, al eZcritor le ha salido un troll insoportable, indigerible e intolerable, que no cesa de proferir amenazas e insultos hacia él y, en especial, hacia su chica. Parece ser que se trata de una chiflada que se ha enamorado de nuestro protagonista, se ha montado una paranoia bestial y ha perdido el juicio presa de un ataque de celos descomunal. La tía se ha desbordado, ha perdido el control y desde hace un tiempo postea de manera mecánica secuencias larguísimas -tremendamente violentas- que contienen copy-paste de sus propios berridos, elevando el tono de sus amenazas a medida que pasa el tiempo.
He visto casos de trolls muy llamativos en internet, gente que escribe panfletos sobre metafísica, ladrillos infumables, insultos, amenazas y provocaciones varias. Yo misma he sido una magnífica trollilla -ya retirada- pero este caso de locura agresiva y manía persecutoria recidiva tan evidente se escapa a mis experiencias virtuales.
Espero que se tomen las medidas legales necesarias para acabar con este tipo de incidentes.

Paulina del Valle
8 diciembre, 2007

retrato-en-sepia.jpgCuando sea mayor me gustaría ser como el personaje creado por Isabel Allende en su libro “Retrato en Sepia”.
Paulina del Valle es una emigrante chilena afincada en California, gorda y oronda, nueva rica, fresca, artera, generosa y despojada de prejuicios que encarga en Italia una cama florentina abigarrada de volutas, florecillas áureas y figuras mitológicas policromadas. Cuando la recibe, ordena que procesionen el catre por toda la ciudad antes de depositarlo en su alcoba con la finalidad de humillar a la querida de su esposo. Dirige su imperio desde su lecho opulento y consagra su vida a los negocios, a la familia y a comer pastelitos sin parar.

*Primer capítulo de “Retrato en Sepia”, incluye el desembarque de la cama.

Anita Delgado, esa tía lista
26 octubre, 2007

Érase un a vez una malagueña guapetona y pizpireta, artista de varietés y cupletista (como yo), que dio un braguetazo cuando todavía existía la posibilidad de dar braguetazos de antología. Un príncipe indio, ex-obeso, filo británico, muy cultivado y multimillonario se enamoró locamente de ella al contemplarla cuando sólo tenía diecisiete primaveras. Quiso el destino que Anita, que así se llamaba nuestra protagonista, viviera el momento adecuado rodeada de las personas adecuadas. Por una parte intelectuales y artistas como Valle Inclán o Julio Romero de Torres frecuentaban el Central-Kursaal, el café en el que ella cantaba junto a su hermana; y por otra, su familia malagueña lo tenía muy claro: si el maharajá de Kapurthala quería algo con ‘su’ Anita debería pasar previamente por la vicaría. Y nada de adorar deidades paganas, la niña debería profesar la fe católica hasta su muerte y rezarle a la Virgen del Carmen todas las noches.Y Valle Inclán se encargó de mantener correspondencia con el príncipe asumiendo el papel de real alcahueto. El indio de la India, sij para más señas, se comportó como todo un caballero, algo impensable en los tiempos que corren. Costeó el desplazamiento de todos los miembros de la familia Delgado Briones a París e instruyó a la niña cual dama de la nobleza. La malagueña aprendió inglés y francés (más adelante también aprendería urdu), maneras de señorita y modales de cortesana; aprendió a montar a caballo -al príncipe también- y se embarcó rumbo a la India para ejercer el papel de su vida. Pero antes, su prometido y mentor, Jagatjit Singh, le hizo una barriga… que cuando la mercancía cuesta tan cara, es necesario probarla con antelación.
Y Anita llegó a la India, la envolvieron en un lujoso sari, la cubrieron de joyas, la llamaron Prem Kaur, la montaron a lomos de un elefante y la hicieron maharaní por la gracia de su esposo y del imperio británico, que tuvo que comerse el marrón de aceptar a una parvenue española (¡¡española!!) convertida en toda una princesa.

(¡Gibraltar español!, me disculpan el grito de guerra pero no lo puedo evitar)

Como Anita se negó a abjurar de la fe católica gracias a la terquedad mojigata de sus padres, gozó del privilegio de un pasaporte seguro para regresar veinte años más tarde a Europa… para que luego digan que dios no existe. Porque su príncipe, ya cansado de una mujer que perdió la lozanía, pero por encima de todo perdió cualquier rastro de inocencia, la empapeló de vuelta a casa con todas sus joyas guardadas en un cofre porque ya habíamos dicho que el sij era todo un caballero y como tal se comportó hasta el fin de sus días.
Y así fue como Anita vivió el resto de su vida como toda una señora. ¡Hasta Franco la recibió en el Pardo para darle el pésame por la muerte de su ex marido!
Y ésta, a grandes, grandísimos rasgos, es la legendaria e intensa vida de Anita Delgado Briones, Prem Kaur, quinta maharaní de Kapurthala, malagueña de nacimiento, católica, apostólica y romana para más señas.
Javier Moro, Elisa Vázquez de Grey y Manuel Ocón Dueñas lo han contado con más detalles y mucho mejor que yo.
Y yo los he leído a todos.

Epílogo: dejó un hijo, pero le salió maricón.

Baricco
23 octubre, 2007

“-Es un dolor extraño.
(…) Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca”.

Alessandro Baricco. Seda,1996

Cuando me gusta una novela no puedo evitar indagar sobre la figura de su autor, que me suele caer bien automáticamente por el simple hecho de haberme proporcionado un rato agradable. Esta semana me ha tocado descubrir -con bastante retraso- a Baricco, el novelista iltaliano capaz de sumergir al lector en un dulce sueño. Dice el autor de Seda que su historia tiene música propia, música blanca. Yo añadiría que este librillo goza de una sensibilidad y una exquisitez inusitadas.
Al recabar información sobre la figura del escritor descubro que es un amante de los coches. Que conduce cuando piensa y piensa cuando conduce, que cada vez que ha tomado una decisión importante en su vida, ha ido al volante y ha tenido que detenerse en una gasolinera para comunicarla a sus allegados. Maneras de poeta urbano las suyas…
Yo, incapacitada para tomar decisiones drásticas por comodidad, vivo otra vida al volante. Mi coche, que también es mi ecosistema privado particular, me proporciona otra imagen de mí misma mucho más segura, mucho más resuelta. Y me limito a rellenar el depósito en las gasolineras porque me han dicho que está prohibido hacer uso del móvil en ellas.
Ah, les Italiens quels hommes si merveilleux!
(Suspiro largo y profundo)