Una de arena

22 diciembre, 2009 - Leave a Response

Wallada:

“Juro por Dios que soy digna de alteza y nobleza
voy encaminada jactando, muy altiva mi cabeza.

Permito a mis amantes que toquen mi mejilla hecha liza,
y acepto los besos de quien desee probar mi belleza.”

( Poema que Wallada hizo bordar en oro sobre su vestido)

Nota: existen distintas traducciones de estos versos. He escogido ésta finalmente por la contradicción que existe entre una y otra afirmación.

Anuncios

Más Aminatu

20 diciembre, 2009 - Leave a Response

Y bien, Aminatu ya ha regresado a su(s) patria(s) a pasar la navidad, fiesta pagana, supongo, para una musulmana como ella. Pero como hablamos de una activista reputada y galardonada en occidente, no dudo que sucumbirá a los encantos paganos y estoy segura de que complacerá a sus hijos con alguna milonga; con más razón después del sofocón que les ha dado a los pobreticos. Queda temporalmente cerrado, pues, el capítulo que ha reportado tanta publicidad a escala internacional al pueblo saharaui. Pero con lo que no contaba Aminatu es con el devastador efecto grano en el culo derivado de su chantaje, legítimo o no: la noble causa ha quedado relegada a un segundo plano. Demos gracias a Aminatu por dejar a España una vez más en ridículo. ¡Y van…!

El otro día tuve el honor de ser invitada a un perol de (presuntos) artistas. El acto incluía la visita a una exposición de un autor de algo, es decir, un artista; un autor progre, calvo, de estos que se visten con chupa de cuero raída, jeans, camiseta con alguna leyenda solidaria, bufanda de punto de rayas, botas chúpame la punta, boina (se han puesto de moda entre ellos) y gafas de pasta. Los fastos los organizaba un ente público. Lo llamaremos ente porque ‘organismo’ queda rimbombante, ‘estamento’ es un tanto abstracto y no sabría explicar muy bien de quién dependía, pero el caso es que aquello también lo pagaba yo. Me dirigía junto a un grupúsculo de (presuntos) artistas hacia el sarao, pero justo antes de partir se me ocurrió bichear el cartel que lo promocionaba. En la parte inferior, en letra pequeña leo: Mercadillo solidario, beneficios a favor de la asociación de refugiados saharauis. O algo similar.
Así que me di media vuelta y me fui al bar de la esquina, qué coño. Y no es por falta de solidaridad, no, es que estoy hasta las narices del cinismo de los (presuntos) solidarios, especialmente cuando ese cinismo va asociado a causas políticas disfrazadas de tragedias. Que lo son a veces, no lo pongo en duda. Que es necesario alzar la voz, tampoco. Pero ya está bien.
Para solidaria yo, y tengo pruebas: el dueño del bar, que suma cinco churumbeles repartidos entre varias legítimas me hace reverencias cada vez que franqueo el umbral de su puerta.

Gracias por todo, Cruzcampo

17 diciembre, 2009 - Una respuesta

Aminatu y la madre que la parió

10 diciembre, 2009 - Leave a Response

Y digo yo, todos estos que berrean por la causa de la Aminatu de los cojones ¿no podrían berrear por esto otro?
Porque tengo prisa, que si no…

El prestidigitador

24 noviembre, 2009 - 2 comentarios

El insípido, el gafe, el mameluco, el vende-patrias, el estafador, embaucador, impresentable, incompetente, flojo, falso, cínico, capullo… en fin, el presidente del gobierno español ha sentenciado que la crisis se ha acabado porque sí, porque lo dice él.
Aclara Pepe Luis, eso sí, que la crisis se ha acabado, pero que él no sabe ni el cómo, ni el cuándo, ni el dónde, ni el por qué, como reza la copla.
Copio y pego para que no haya dudas:Zapatero ha asegurado que la recuperación “se ha iniciado” y “todo apunta” a que el ritmo “se va a acelerar”, pero ha admitido que no sabe “con qué fuerza” ni “con qué progresión” ha comenzado, ni cuándo la economía tendrá “el vigor suficiente para crear empleo”.
Es decir, lo mismito que negó en su momento pero en versión ‘viceversa’. Repite su proceder chusquero sin ningún rastro de vergüenza. Manipuló y tergiversó con desfachatez para evitar el resbalón en las anteriores elecciones. La mayoría de la peña, ilusa, se lo tragó: alegríiiiia, alegríiia. Ele, arsa, toma que toma. Con un par. ¿Quién dijo crisis?
Todavía recuerdo aquel debate televisado entre el pájaro de Solbes y Pizarro, ese señor con cara de antipático, poco fotogénico y aspirante a la cartera de Hacienda. La boca le dolió al hombre de repetir que mientras no se generara empleo íbamos de culo. Las hordas progres quedaron encantadas con la farsa que interpretó don Pedro mientras que los demás asistíamos impotentes al debut y efímero ocaso de un tío competente que no daba bien en pantalla.
¡¡Ejjjjpañoles!!: Zapatero vuelve a la carga. ¡Y van…!
El patio está revuelto y al mesías progre no se la ha ocurrido otra cosa que volver a intentar tomar el pelo a sus votantes. Habrá que ver si se dejan esta vez.
Yo no tengo claro, la verdad. Que reaccionen, quiero decir.

Intento fallido de alegato lésbico-feminista

21 noviembre, 2009 - 7 comentarios

Definitivamente, detesto a los hombres. Siempre he pensado que son el eslabón entre el mono y la mujer. Y digo que los detesto por muchas y muy variadas razones, tantas que soy incapaz de exponerlas con coherencia. Así que no estoy dispuesta a desentrañar un discurso impecable, bien argumentado, razonado y escrupulosamente documentado. No me da la gana. Detesto a los hombres porque los detesto. Mientras más mayor me hago menos me complacen y más me desagradan. Y a mí lo que me gusta es que me complazcan y punto. No le pido más a un maromo, sólo eso.
Exijo poco: calla, paga, sonríe y no mees fuera de la taza ni del tiesto. ¿Y el sexo? Cuando a mí me pete: poquito y del tradicional. No me gusta despeinarme ni que me suden. Puestos a elegir entre un buen rabo o una dosis de telebasura, me decanto por la segunda opción. Al fin y al cabo ambas actividades tienen en común la posible presencia de la manta como atrezzo.
A menudo pienso que la convivencia con una semejante sería mucho más cómoda que el amancebamiento con un individuo del sexo (presuntamente) dominante. Las chicas somos mejores compañeras de vida en general. Cari, qué cenamos. Cari, si vas al Mercadona tráete esto o lo otro. Cari, regálame ese libro… ¡que ya traes debajo del brazo! Cari, que limpia está la taza del inodoro. Cari, hoy no tengo ganas, hacemos palomitas y vemos Sálvame de Luxe. O le damos de comer a los patos. Seguro que Cari colabora o no colabora, pero no jode el invento ni pone cara de… no sé cómo describir esa expresión, la cuestión es que la detesto. No importa que se esfuercen e intenten manifestarse de manera positiva: ellos siempre fingen, especialmente cuando aparentan interés. No incurriré en el topicazo del sexo. Es tan sencillo como tirar de refranero: más vale pájaro en mano y tal y tal. O sea, si soy yo la que está en el catre como si es la vecina nonagenaria del sexto. Lo que esté más próximo y sea más cómodo: la cuestión es meterla en alguna oquedad calentita. Luego ya cada uno es libre de adornar la escena con metáforas y epítetos o no adornarla. Después, lo de siempre: a mear fuera del tiesto y de la taza.
Es frustrante que no me atraigan mis congéneres porque estoy convencida de que sería mucho más feliz, aunque también sudan y desgraciadamente carecen de excrecencias tuberosas localizadas en la entrepierna, que es la forma más esperpéntica que se me ha ocurrido esta mañana de sábado-sabadete para mentar la única cualidad destacable que adorna aquello que tanto detesto.
Y bla, bla, bla…

(Ilustro con una soberbia vista de Keanu Reeves de espaldas porque hay excepciones)

Inciso

12 noviembre, 2009 - 7 comentarios

No sé si serán los efectos secundarios de una (presunta) gripe A o si se tratan de los primeros síntomas del climaterio, pero graves son las consecuencias en cualquier caso

Le encuentro un puntito sexy al canalla del Cachuli.

Sí, por eso mismo, por lo de canalla (con el añadido de los postizos dientes de ratoncillo). Los canallas son todos arrebatadores. La vida junto al canalla se nos antoja apasionada, con altos y bajos coronados de finales felices, de momentos tórridos, de lágrimas sofocadas entre arrullos, de… en fin. Los canallas es lo que tienen.
Ponga en su vida un canalla que él ya se ocupará de convertirse en un mártir.

Definitivamente, tiene que ser la gripe.

Moraleja: más vale insulso pacífico en mano que cien chulazos volando

Dolor

2 noviembre, 2009 - 7 comentarios

dolorEl dolor es una reacción de las terminaciones nerviosas que a la larga se traduce en sufrimiento. Lo que empieza como un síntoma o un aviso de que algo no anda bien, si se hace crónico, acaba transformándose en un sentimiento. Fastidia, joroba, jode, molesta y amarga el día a día de quien lo padece.
Ésta desgraciada amante y voraz practicante de la prodigiosa disciplina del deporte ninguneó un día un dolorcillo. Lo relegó a la categoría de achaque transitorio. Demasiados abdominales. Cosas de la edad. ¡Psche! ¡Bah!
Preguntando al extenso elenco de dolientes crónicos que pulula por mi ecosistema, pude constatar que a todo hijo de vecino le duele algo, lo que sea. Unos se resignan, otros se hacen abanderados de la causa del dolor: lo pregonan a los cuatro vientos y lo utilizan como arma arrojadiza (véase apartado familiares directos y/o indirectos). Los demás se medican para seguir en el tajo. En común tienen todos ellos el goce y disfrute de la tertulia literaria sobre sus padecimientos. Por último estamos los otros, los que ignoramos el martirio y no mentamos a la bicha, a ver si así se aburre y se espanta.
Pero no. Se queda, crece y se hace poderoso. Da un golpe de estado en la conciencia y de pronto uno deja de hacer las cosas que antes hacía. A saber: las rebajas, la pelu o incluso ir al estanco. Te das cuenta de que empiezas a tocar fondo cuando la indiferencia manifiesta su presencia ante el planteamiento de un fin de semana en el Byblos, por poner un ejemplo sencillo.
Con el tiempo hay que tragar. Se llega a la conclusión de que hay que pasar por el taller de chapa y pintura. Descubres que el asunto es serio y empieza una letanía interminable de sermones, consejos y peregrinaciones varias.
Uno de mis usureros, perdón he querido decir curandero, me hace levantar la pierna hasta que consigo chuparme la rodilla y me la coloco tras la oreja; me doblo sobre mí misma como una alcayata perfecta, hacia delante, hacia atrás. ¡No, hacia atrás no, que duele mucho! Bato el récord de salto a la pata coja alrededor del perímetro de su consulta sobre la pierna izquierda; después pulverizo mi propio récord con la derecha. -¿Y el dolor? -Pues oiga, ahí, ahí, pero eso no impide que… Por fin alguien le muestra la prueba del delito. Para mi desdicha, la puta resonancia canta por peteneras. ¿Pero cómo puede usted…? Y le cuenta al residente -para no quedar mal- que los amantes del deporte somos difíciles de diagnosticar porque despistamos. Me recomienda ingerir porquerías para paliar mi sufrimiento. –Oiga, que no quiero acabar como (mi llorado) Michael Jackson, no le digo para que no me tome por el pito de un sereno. No quiero medicarme, resuelvo comentar en voz alta. Pues debería, me contesta. No me da la gana, vuelvo a no decirle. Prefiero evitarlo, es lo que oye el galeno. Me gustaría decirle, pero me limito a pensar, que bastante jodida estoy ya como para chutarme un rosario de pirulas diarias, porque las pirulas son incompatibles con las cañas, que dicho sea de paso, es la mejor medicina que conozco; ésa, y la buena compañía. Que las rubias y las pirulas no se llevan bien y que a mí, mejorar, lo que se dice mejorar, lo que me mejora es un rato de jarana. Que se me quita el dolor por arte de magia, doctor. Pues usted verá, me suelta el tío. Me ha leído el pensamiento el muy jodido.
…Y me lo encuentro el viernes en una taberna. Él, su señora, anchoas de Santoña y Cruzcampo. Yo, maromo de 1’93, Pura López de doce centímetros -muy recomendables para ‘lo mío’ por los cojones- ventresca de atún y Alhambra. Lo miro, me mira (los pies). Nos reímos.
-¿Cómo está usted?
-Jodida, pero divina de la muerte, ¿o es que no lo ve usted?… no le digo, obvio.
-Roberta, los deportistas (¡¡gracias!! pero no es para tanto) estáis hechos de otra pasta. Vamos a intentar revertir su situación. Haga usted lo que crea conveniente siempre y cuando no le genere dolor. ¡Salud!
¡Pues salud!

Antitaurinos

22 octubre, 2009 - 15 comentarios

270920091536

Tuve la gran oportunidad de asistir a la última corrida de José Tomás en Barcelona (cortesía una guacamaya de lujo). Junto al maestro compartió cartel Morante, que se lesionó la mano al matar el primero, y un resacoso Julito Aparicio envuelto, me temo, entre efluvios de Ballantines, por mentar una sustancia legal. Aprovecho para pedir encarecidamente la intervención del barbero de Morante. Todavía no he resuelto el enigma del exceso de sus patillas.
También asistí a la del sábado. Corridón. El Juli, siempre correcto, no suele defraudar; Cayetano, un poco menos, pero se lo perdonamos casi todo por su apostura, y un sobradísimo Manzanares que se salió del parchís. El mejor de la terna sin ninguna duda. Sublime. Exquisito.
Me hacía una ilusión tremenda desvirgar la Monumental de Barcelona. Llevaba casco y escudo antibalas en el equipaje pues me había hecho eco de la mala prensa que tiene la fiesta en Cataluña. Cuando llegué a la plaza me encontré con las fuerzas del orden desplegadas alrededor de todo el perímetro del coso. Grupúsculos de violentos exaltados antitaurinos, algunos de ellos empapados en sangre de los chinos, protestaban enérgicamente para defender la noble ‘causa’. Pero la peña torera, que era numerosísima, no estaba por la labor de dejarse amedrentar. Simplemente, los ignorábamos. El ambiente era precioso. Señores con sus puros (¡otro vicio tardofranquista!), señoras encopetadas -peor puestas que en el sur, pero ya se sabe: el espíritu pragmático catalán, hay que valorar la intención- los copazos previos, saludos, abrazos, sonrisas en los accesos… Y el domingo, lleno hasta la bandera.
En la entrada tuve la suerte de encontrarme con el personal de mi restaurante barcelonés favorito. Para mi regocijo, estaban casi todos. Nos deseamos una buena tarde y padentro a disfrutar. Los volví a saludar el lunes por la noche en circunstancias inmejorables.
A la salida no tuvimos la precaución de evitar a los violentos. Evitarlos es una práctica normal entre los aborígenes catalanes, que parecen abocados a padecer su afición en silencio, como las almorranas.
¡Ay! pero qué pedazo de españolazos están hechos los catalanes. El españolito se caracteriza desde tiempos inmemoriales por avergonzarse de eso mismo, de ser españolito. Todo lo bueno, viene de ‘ahí fuera‘, que para eso están más adelantados y son más modernos. Para colmo el catalán comparte frontera con la refinada Francia. Comprendo que es una tentación enorme eso de refinarse pero esta pobre y provinciana escribidora, fumadora, pepera y taurina, opta por decantarse por nuestra atávica y particular nobleza baturra.
Vaya, se me fue el santo al cielo. Retomo el asunto.
No esquivamos a los antitaurinos. Fue cuestión de centímetros -ocupados por los cuerpos de los mossos- que no recibiéramos una buena tunda. Se conformaron con gritarnos una retahíla impresionante de improperios de los que fui la principal destinataria. Entono el mea culpa ya que me puse el uniforme de mujer coqueta arreglada para la ocasión: alguna lentejuela de más, tacones, flor en el pelo, exhibición descarada de morenío del rancio y melena quasi pantojil al viento. Mis homólogas antitaurinas parecen optar por la cosa del reciclaje y/o el ecologismo y prefieren ir disfrazadas de boy scouts, me pareció observar por el rabillo del ojo izquierdo mientras les dedicaba una peineta antológica…
Tengo la impresión de que desconocen el arte de la aplicación de la máscara de pestañas. Naturalmente, estoy convencida de que no se depilan los sobacos, costumbres todas, ojo, que no censuro, pero tampoco practico. Será esa la razón para que mis congéneres tengan tiempo para dedicarse a rebuznar e increpar de manera tan violenta a los aficionados al arte de Cuchares. Yo no tengo tiempo. Y si por casualidad me sobrara, lo emplearía en cuestiones más profundas como el relleno de radicales libres -los míos, obvio- con ácido hialurónico…
En definitiva, lo que quiero decir, es que gracias a la labor impagable -que diría Letizia- de José Tomás y a la vergonzosa y violenta campaña gestada por los antitaurinos extremos, la fiesta, los toros, la lidia goza de mejor salud que nunca. La afición no permanece ajena y reacciona.
Algunos, como yo, han instaurado una nueva costumbre entre sus rutinas: peregrinar una vez al año a la Monumental para disfrutar de una buena tarde torera. Y para hacer una peineta si tercia…

No quiero terminar de redactar esta entrada sin dejar claras algunas cuestiones:
-Soy catalanofílica.
-Adoro Barcelona.
-Prefiero la cocina catalana a la vasca (¡ahí es nada!). Sobra decir que una cocina no excluye a la otra y que el gazpacho está por encima de todo.

Actualiza, petarda

17 octubre, 2009 - 2 comentarios

Parece que tengo al menos dos devotos lectores, así que mi (lesionada) autoestima está por las nubes.
Angel y Eduardo me han pedido que actualice. Lo haré, lo haré…
Tengo que contar mi experiencia con los antitaurinos de Barcelona. Al parecer me confundieron con la momia de Carmina Ordóñez. Casi me agreden, pero como había mossos acordonando a los rebeldes me permití el lujo de dedicarles una improvisada pirueta que incluía ensañamiento, abertura de piernas, flexión de rodillas y dibujos en el aire de círculos imaginarios con el brazo derecho y el dedo corazón bien estirados…

Gracias a mis escasísimos lectores por tomarse la molestia.

Semenya, con un par

11 septiembre, 2009 - Una respuesta

caster-semenyaFuentes anónimas de no sé dónde han filtrado que Semenya tiene cataplines. Internos, pero cataplines al fin y al cabo. Por fuera parece que la laureada atleta luce vagina normal, corriente y moliente.
Es decir, que Semenya pertenece al quinto género, el hermafrodita. El tercero es el de los gays y el cuarto el de las lesbianas.
¿Y ahora qué? ¿Le quitamos la medalla? ¿En qué parte del estadio orinará Semenenya? ¿En qué habitáculo se deshará del tanga de leopardo para enfundarse sus mallas verdes divinas?
Yo tengo la solución:
¡¡Olimpiadas para hermafroditas!!
Nota: las olimpiadas gays ya existen

¡Aguanta un poco más, Óscar!

15 agosto, 2009 - 5 comentarios

Y a seguir ‘trepando’ en cuanto te recuperes.
1250065249247

Actualización: No pudo ser. El mal tiempo y otras condiciones no han favorecido el complejo rescate. Óscar descansa en paz en el Latok 2 -a 7108 metros de altura- para siempre.

De bodorrios horteras y maricas ingeniosas

1 agosto, 2009 - 3 comentarios

FionaJorge Javier Vázquez, ilustre gay y rey de la telebasura tras el deceso por exceso de mi añorado Sardá, tiene una columna semanal -bastante amplia- en el periódico ‘El mundo’. Yo lo sigo con devoción mariana porque es malo-malísimo, mordaz, sarcástico, rápido, sagaz y tiene un látigo por lengua. Ya vaticiné yo hace tiempo que su ex pareja televisiva se daría con un canto en los dientes. El genio y el ingenio eran patrimonio exclusivo de él.
Esta semana se ha despachado poniendo a parir a la tal Fiona Ferrer y a la duquesa de Alba. A la primera, porque le ha dado un berrinche tremendo tras vender la exclusiva de su boda en la biblia rosa (el ¡Hola!), exclusiva que ha sido escindida en dos bochornosos capítulos repletos de imágenes inolvidables de gente (presuntamente) guapa. Es decir, de amiguetes del novio -un Polanco de segundas-; y de la novia, un remedo con aspiraciones a convertirse en la Anna Wintour patria. El caso es que allí estaban todos haciendo el paripé y arrimándose los unos a los otros, que de algo hay que sobrevivir. En definitiva, la boda -una horterada inmensa cargada de excesos en la que sólo faltó que le cortaran la liga de Dior a la novia (¿o no faltó?) – ha sido muy criticada. Y ella está que trina, tanto que en su blog -cortesía de J. Javier Vázquez, nunca podré agradecérselo bastante- en lugar de limitarse a dar las gracias y recordar los fastos con la alegría propia de una recién casada, se ha consagrado a arremeter entre parrafada estúpida y parrafada estúpida contra el fenómeno inevitable de la envidia mundial generalizada hacia su persona y sus circunstancias. Pues maja, te hubieras ahorrado el sofocón si no hubieras vendido tu cuerpo serrano y el de tus invitados disfrazados de aprendices de snob’s a los tiburones de Sánchez Junco.
Te jodes, Fiona.

En cuanto a la duquesa de Alba, se queja Jorge Javier de que con el cuento de la edad se lo perdonamos todo (sí, yo también). La señora duquesa, que presume de bohemia, ha puesto el grito en el cielo porque su niña ha celebrado por todo lo alto su cumpleaños y le ha llenado el palacio de gentuza. A Cayetana le gustan los artistas, pero disfruta de ellos a la antigua usanza: le gusta que ejerzan de bufones. De mezclarse con ellos, ni hablar.
Ay, señor.

Los orígenes de Ryan

18 julio, 2009 - 2 comentarios

Mohamed y DalilaNo me queda más remedio que aparcar mi duelo monotemático durante unos instantes para rebuznar un poco. Me gustaría recordar al viudo de Dalila, padre de Ryan, sus orígenes y su procedencia.
¡¡Ah, Casablanca, Rabat, Fez!!Qué rico está el cous-cous. ¿Y el tajine de cordero? Exquisitos ambos.
Me gustaría también pasar de puntillas por el curioso engranaje y mecánica del reino alauita. Y hacer hincapié en el constante éxodo de sus compatriotas que, cargados de divisas, peregrinan puntuales a la madre patria cada verano para contribuir gozosos al mantenimiento de los siete -¿o eran más?- palacios del rey Mohamed. Pero por encima de todo me gustaría recordar a Mohamed Mimouni, padre del infortunado Ryan, cómo funciona el sistema sanitario marroquí…

Mohamed: reclama, protesta, acusa, defiende el honor de tu esposa y tu hijo, claro que sí. Puedes. Estás en tu derecho y es tu obligación exigir justicia. Tal vez en Marruecos tus justificados lamentos no hubiesen tenido apenas eco. El combustible del avión que tu rey ha mandado para repatriar el cadáver del pequeño Ryan ya estaba pagado.

El pedazo de polla (con perdón) de Michael Jackson

16 julio, 2009 - 61 comentarios

(This is it. Ya nos lo fabrican así)1

paquete MJ copiaA mí Michael Jackson me ponía cachonda.
Adoraba sus coplas, se me iban -se me van- las piernas cada vez que las escucho. Pero verlo… ¡ahhh! verlo en acción era ya el summun, un delirio para los sentidos. Recuerdo que mi padre, un señor fascineroso y serio pero bueno, bueno de verdad, no entendía mi fascinación por él. Mi cuarto empapelado con imágenes del aquel “negromariquitarraro” fue una de su preocupaciones hasta que vio Thriller con sus propios ojos y sentenció: es un gran artista, Roberta. Tengo que reconocer que canta y baila estupendamente aunque se pinte más que tu madre. Naturalmente nunca aprobó su estilismo, pero se rindió ante su genialidad. Por aquella época estaba también en pleno esplendor George Michael y aquello sí que hubiera sido preocupante. Ése sí que ha sido una maricona de las grandes.
Asumido el motivo de mi diabólica posesión, mi padre me quiso dar una sorpresa y se plantó en el corteinglés . Yo no tenía liquidez, más o menos como ahora, pero con el agravante de que en aquellos años era impúber y ahora tengo pelos en el… Vaya, que me voy por los cerros de Úbeda. Decía que mi padre pidió al vendedor de la sección de música el disco del “negromariquitarraroquesepintalosojos” y se presentó en casa con ¡Purple Rain!. Un detallazo, sin duda, aunque yo lo hubiera matado, qué desagravio (pedazo de disco, por cierto, al final tuve que rendirme ante la evidencia. Prince es otro genio: más pequeñito, más modesto, malhumorado pero genio al fin y al cabo.)
Trascurrió el tiempo. Me fui haciendo mayor. Descubrí el amor normal y corriente en la playa, porque el amor de verdad era el otro, el que yo sentía por mi ídolo. Mientras me convertía en un proyecto de mujer que cambiaba sus infructuosos suspiros por un torbellino de desilusiones, mi adorado evolucionaba al compás de su ritmo: de negro a blanco (vitíligo contrastado), de narizota divina a naricilla cómica (para conseguir más agudos); besaba a una guarra en un vídeo sin mi autorización (y yo me revolcaba con un francés por la arena). Etc, etc. Me fui integrando plácidamente en la subhumanidad mientras él ascendía al Olimpo de la excentricidad arrastrado por su torrente de excelencia. Esclavo del ritmo, víctima de la fama. Definitivamente el hombre no está hecho para ser adorado.
Me pasé por el forro las acusaciones de pederastia. Menuda gilipollez. Pero lo que jamás le perdonaría fue aquel matrimonio con Lisa Marie. Ya que me ponía los cuernos lo que le tenía que haber hecho es un bombo. Traer el mundo un nieto de Elvis hijo de Michael Jackson hubiera sido la leche. Para mi desdicha, no contento con aquello, repitió la hazaña con una enfermera gorda, zafia y horrorosa con aspecto de nodriza. Cero glamour. Y encima se reprodujo con ella.
Aparqué a Michael y continué con mi vida, aunque él siempre fue propietario de una parcela en mi inconsciente. Cuando llegó la parte más polémica y oscura de su vida, no me importó demasiado. Ya tenía asumido que era un genio de la música. Y punto.
Pero empecé diciendo que me ponía cachonda. Huelga decir que este no es un sentimiento nada platónico, pero es que babeaba -¡y aún babeo!- cuando agitaba esas manazas suyas con esos dedos tan largos; esa forma de convulsionarse, de menearse, de desafiar las leyes de la gravedad. Y el ritmo, el ritmo de su cuerpo ligero como una pluma. Y los gestos, la forma de modular la voz, los giros vertiginosos, los saltos, los desplantes, el movimiento diabólico de sus caderas: la magia que el verdadero artista derrocha sobre el escenario. Sumo sacerdote de la escena, dios del compás, hipnotizador de masas, ilusionista que secuestra la cordura de quien sabe apreciar la belleza; gracia, genio e ingenio, pero por encima de todo, TALENTO y, y, y…
…y el pedazo de polla que tenía Michael Jackson.

Con dos cojones, Michael.

Y al séptimo día…

3 julio, 2009 - 7 comentarios

michael_jackson_110707…no resucitó.
Pertenezco a la legión de incondicionales del rey del pop. Y como todos ellos aún confío en que todo sea una macabra macro-campaña de publicidad destinada a resucitar la maltrecha figura del astro, cuyo injusto deterioro parecía haberlo sumergido en una espiral de sinsabores interminable.
Todavía no he perdido la esperanza, no. Dicen que una carroza blanca tirada por nosécuántos corceles -también blancos- conducirá los restos del desdichado emperador del pop hacia su última morada. Pero yo estoy casi segura de que mis ojos gozarán del despertar del rey vía satélite; ignoro si habrá una princesa cuyos labios se encarguen de devolvernos el aliento que nos falta a sus incondicionales o serán sus disputados hijos, aterrorizados ante la que se les avecina, los que exijan a su excepcional padre que se ‘ levante y ande’ para poner orden. Estupor mundial, incredulidad, protestas, altercados en las calles, pánico generalizado, indignación; las cadenas de televisión incendiadas: ¡¡nos han tomado el pelo!! (os lo merecéis, cretinos). Y aunque parezca imposible, las lenguas viperinas escupirán todavía más improperios hacia la estampa mágica del resucitado, del genio eternamente pueril. Sí, sí, pueril… ¡un orate excéntrico! dicen con desprecio los voceros de todos los reinos; un loco maravilloso capaz de generar una fortuna inmensa moviendo el culo a un ritmo diabólico y ejercitando el gaznate como ninguno (y que me perdone Elvis este pequeño desliz).
Bah, y qué más le daría ya. Muerto o vivo, pero en cualquier caso curado de espanto ante las torticeras habladurías del conjunto (¡conjunto!) de la humanidad.
Descanse por fin en paz, se lo merece.

…Y si finalmente no resucitara tal y como tengo previsto, continuaremos disfrutando del consuelo de su impresionante legado.

Thanks For all , Jacko

26 junio, 2009 - Una respuesta

A otra perra con ese hueso (II)

15 junio, 2009 - 3 comentarios

Rafa sigue creando historias surrealistas. Atentos al moro y a su manera de esparcir por el mundo un virus letal para la humanidad (femenina)

Adiós, Faith

24 mayo, 2009 - Una respuesta

FaithCuando Myah estaba embarazada de 19 semanas recibió la noticia de que su bebé padecía un defecto severo del tubo neural: anencefalia. No obstante, decidió continuar con su embarazo.
Y nació la dulce Faith, una niña preciosa -a pesar de su condición- que ha conseguido arañar 93 días a la vida. Su madre ha dejado constancia de ello en un blog en el que ha querido compartir con el mundo su experiencia.
He seguido la evolución de la pequeña Faith desde su nacimiento con esperanza… y con bastantes reservas. A pesar de ser consciente del final de esta pequeña historia, me ha entristecido conocer el desenlace.
Me cuesta distinguir si esta joven madre ha actuado con coraje, o bien, si sus creencias religiosas la han arrastrado a comportarse con cierto ‘egoísmo conciliador’. En cualquier caso no negaré que se trata de una mujer valiente.
¿Pero realmente ha merecido la pena traer a esta criatura a la vida para mantener a salvo la conciencia?
Sin lugar a dudas, para la madre, sí. Ha disfrutado de su bebé durante todo este tiempo; la ha besado, la ha arrullado entre sus brazos, la ha colmado de cariño. La ha… ¿disfrutado?En cualquier caso, ha defendido la vida por encima de cualquier consideración objetiva.
Desde mi punto de vista tras este comportamiento ejemplar tal vez subyazca una conducta egoísta. Hay veces -demasiadas- en las que el amor se funde y confunde con la autosatisfacción. Y Myah puede estar orgullosa, satisfecha y tranquila.
¿De eso se trata?

La cumbia de la influenza

27 abril, 2009 - 6 comentarios

Méjico estornuda y al resto del mundo le da un escalofrío.

Eugenia Silva se cabrea (el fotochop ha muerto)

22 abril, 2009 - Leave a Response

Eugenia había firmado portada con Vanity Fair junto a Andrés Velencoso (el novio de Kylie) y a Nieves Alvárez. En pelotas.
Y aquí están finalmente: ellas como sus madres las trajeron al mundo; él, de “macho sobrado”.
eugenia-silva-se-cabrea
Pero la modelo se ha cabreado y amenaza con tomar medias legales porque según ella la portada lesiona su dignidad profesional. Y que si pitos y que si flautas. Había firmado un contrato previo en el que al parecer no se especificaba la selección o el descarte del material.
Pero yo la comprendo. La portada no le hace justicia. ¡Ese plieguecillo de la junta del muslamen con la cadera! ¡Ese culillo chiquitín, plano y caído tirando a flácido! ¡Esa tetilla ridícula! Se preguntará la pobre Eugenia por qué el reputado fotógrafo no ha tirado de fotochop. ¿Por qué me han dejado esa doblez en el muslo, por qué?, dicen que han oído llorar a la modelo frente al espejo. Una desgracia. La culpa la tiene la revista Elle que se dejó caer con la Belluci al natural, sin maquillaje y sin fotochop en su portada americana. ¿Pero a quién se le habrá ocurrido competir con dos escuerzos canijos y un maromo metrosexual como protagonistas frente a una jembra con argumentos tan poderosos como la Belluci?
En fin, qué se le va a hacer. Dejo una aproximación de lo que a la pobre Eugenia le hubiera gustado ver en esa hipotética portada previo paso por el siempre bendito fotochop. Sin el pliegue dichoso, con su culillo inflado y levantado y con una talla más de sujetador, aunque no lo lleve puesto.
eugenia-silva-retocada

Las fuerzas del mal

21 abril, 2009 - Una respuesta

susan-boyleDecíamos ayer que ha nacido una estrella, Susan Boyle: cuarenta y siete, parada, soltera, entera y fea. Pero Susan, además, canta como los ángeles, así que lo demás no debería tener importancia. Pero la tiene, vaya si la tiene. La ocasión la pintan calva y hay que aprovechar el tirón mediático de la nueva reina de todos los shows. Por desgracia, nada tiene esto que ver con sus cualidades, sino más bien con la poca generosidad que la naturaleza concedió a sus otros atributos, los físicos. A Susan le han ofrecido un millón de dólares por hacer una película porno porque es virgen, fea y nunca la han besado. Que lo de cantar, escribir, pensar…trabajar honradamente al fin y al cabo, ya no quita a nadie de pobre ni garantiza el triunfo. Que cantar por cantar lo hace hoy en día cualquiera en un karaoke y eso ya no tiene ni morbo ni sustancia. Hay que escandalizar, enseñar las tetas y el coño, vomitar en el escenario, darse de hostias con el novio de tu madre, comer cucarachas y lo que haga falta.
El populacho demanda mierda, pues mierda nos dan.
La oferta caduca en una semana, eso sí.

Ha nacido una estrella (de verdad)

18 abril, 2009 - 5 comentarios

susan-boylesMuertas lady Di y la inefable Jade Goody, Inglaterra se sentía de nuevo huérfana de sus ídolos de barro. Descansan aún calientes los restos de la gran hermana tras un huracán mediático inexplicable, por no decir intolerable, y ya han encontrado sustituta.
Se trata de Susan Boyle, una cuarentona en paro de aspecto rudo, gordota, recia, basta como un serón, con aires de pueblerina, fea ad nauseam, pero… cuando abre el pico un nido de ruiseñores se escapa de su garganta privilegiada.
Se ha presentado al concurso Britain’s Got Talent y ha dejado boquiabierto al mundo.
Juzguen ustedes mismos.

Y además es simpatiquísima.

A otra perra con ese hueso (by Rafael Fernández)

18 abril, 2009 - 3 comentarios

New York, New York…

1 marzo, 2009 - Leave a Response

perrito-en-el-madisonNo es la primera vez que arrastro mis pies sobre el asfalto neoyorquino y tampoco será la última, a pesar de que caminar por Manhattan con tacones durante cuatro días supone un serio riesgo de amputación para las extremidades inferiores. Cierto es que las aborígenes se permiten el lujo de imitar a Paris Hilton, pero ellas se limitan a recorrer la distancia que separa las casas de sus amantes de Juicy Couture en Aston Martin, por lo tanto el paseíllo se ve reducido a la bajada del coche y a la entrada apoteósica en el comercio de moda y viceversa.
Y he aquí a esta españolita valiente dispuesta a emular a las señoritas que salen en las revistas, sin Aston Martin, sin amante y con unos tacones de infarto. Porque yo llegué a NY y lo primero que hice fue cambiarme de zapatos (botas por botines chúpamelapunta y taconazo), calarme un gorro de zorro plateado hasta las orejas y salir pitando hacia el Madison Square Garden. Para ello tuve que atravesar Time Square y bajar por la séptima hasta llegar a la treinta y tres. El partido: New York Knicks vs Toronto Raptors, una desgracia, pues Calderón fue masacrado por un negro enano con unas cualidades sobrenaturales para el basket, aunque fue agradable comprobar el respeto y el cariño que los yankis profesan a nuestro compatriota. Por desgracia no vendían suvenires de los Toronto, así que nos vimos abocados a comprar el típico guante y el gorro de los Knicks como recuerdo friki. La estampa resultaba francamente bizarra: entre el público había una fila de desalmados tragaperritos compulsivos disfrazados con los colores de los “locales” que no paraban de animar al equipo contrario, especialmente a Calderón, nobleza obliga. Pero hete aquí que el jet-lag se cebó con nosotros. Y empezaron a caer como chinches. Primero se durmió uno, luego otro y así sucesivamente. Quedamos tres en pie. La situación se tornó un tanto trágica: una fila de españolitos junto a un negro, perdón, he querido decir un afroamericano con su hijo, ambos alucinados; un asiento cargado de abrigos, gorros, bufandas y guantes, dos más repletos de cajas con restos de hamburguesas, perritos, pollo frito y jarras de cerveza vacías; tres tíos sobando abrazados al guante naranja, con sus respectivos gorros de los Knicks muy bien puestos; y otros tres individuos disfrazados de la misma guisa haciendo fotos a todo lo que se meneaba mientras animábamos al equipo contrario. Nos levantamos en el último cuarto, ya que uno de los durmientes abrió un ojo y arguyó la excusa intolerable de la marabunta humana a la hora de la salida. Pero aquello no era el Nou Camp precisamente, ni tampoco la Maestranza tras una corrida de José Tomas: había taxis por un tubo. NY es una ciudad civilizada, los ancianitos y las viudas resabiadas no tienen la costumbre de hacer la zancadilla en la cola de la parada de taxis…

Tu bi continued (or not)

Inner

18 febrero, 2009 - 2 comentarios

El pendejo electrónicoTranscurría la… ¿primavera o era invierno? de 2006. Entonces yo no era tan vaga y aún mantenía cierto interés por lo que se cocía en unos u otros sitios. Por aquellos tiempos yo permanecía fiel al blog del Ezcritor en 20 minutos (actualmente podemos disfrutar de su histrionismo delicioso aquí). Se convocó un nuevo certamen de blogs en el diario que dirige Arsenio Escolar y yo me tomé la molestia de curiosear entre los candidatos que se postulaban en el apartado de “sexo”, cómo no. Los otros apartados se limitaban a reflejar la hoguera de vanidades en que se ha convertido la blogsfera, por lo tanto, no despertaban mi interés antropológico. Je.
Fue así como tropecé con el Pendejo Electrónico.
Inner, el Pendejo Electrónico, es una bitácora polivalente que nos puede sorprender con imágenes escandalosas de tetas, culos y pulpos como protagonistas, o bien, deleitarnos con artículos relacionados con el arte o la arquitectura entre otros muchos contenidos. Esta “polivalencia” es la característica que me ancló a sus, ora disparates, ora guarrerías intolerables. Yo, que soy de naturaleza infiel -virtualmente hablando, porque el Hola lo compro todas las semanas sin excepción- estoy sorprendida porque a día de hoy, aún continúo visitando su página web con ilusión. Nunca sé qué me voy a encontrar cuando franqueo el portal de su casa y precisamente esta incertidumbre me ha convertido en una devota visitante de su bitácora. Conviene aclarar, llegados a este punto, que Inner es un purista que detesta el término “blog”: él ha creado una bitácora.
Sirvan por lo tanto estas humildes líneas como ejercicio de gratitud hacia el genial autor, director, creador y productor de la bitácora “Inner, el pendejo electrónico“, probablemente el mejor blog del panorama internetero hispano parlante. Y si no es el mejor, declaro con la mano dispuesta sobre el corazón -que está situado bajo mi rotunda mama izquierda- que es la bitácora más variada y entretenida de la red.
Enhorabuena, Inner.

Las malas compañías

16 febrero, 2009 - 3 comentarios

marta-y-chorizoParecía un chorizo y efectivamente, lo era.
Pero en estos tiempos de globalización debemos tener consideración con los chorizos; consideración, tolerancia y hasta respeto, porque son miembros de pleno derecho del sistema de bienestar, el mismo sistema que protege a los delincuentes y los confunde con los marginados o los indigentes; este sistema al que hemos llegado tras cientos de años de aprendizaje lento y trágico.
Esta vez el chorizo, el proyecto de delincuente, se consolidó como tal atizando con un cenicero en la cabeza a una ingenua joven de diecisiete años que probablemente creería estar viviendo una aventura apasionada similar a las que idiotizan a tantos otros jóvenes, televisión -u otro medio similar- mediante. Luego está el factor internet, que da la puntilla a las almas cándidas. No digo yo que este bendito medio sea el infierno, pero mal utilizado, puede llegar a serlo. Los padres, familia y amigos de la malograda joven, intuían el peligro potencial del chorizo, pero cualquiera le pone el cascabel al gato tal y como está el patio: que una cosa es tener pinta de chorizo y otra es acusarlo con premeditación y alevosía; porque el chorizo, el proyecto ya consolidado de delincuente, es un ciudadano con los mismos derechos que usted y yo, y no se puede ni se debe prejuzgar a un chorizo en función del estilismo chusquero por el que se haya decantado, porque como es bien sabido, todos los ciudadanos somos iguales ante la ley aunque algunos apunten maneras y acaben atizando con el cenicero en la cabeza a algún inocente.
El chorizo, como no podía ser de otra manera, tenía amigos y familiares de su misma categoría moral y social, es decir, también chorizos. Estos familiares y amigos se han convertido en presuntos cómplices. Vaya por delante el calificativo ‘presunto’, que es otro derecho adquirido por el delincuente. Estos ‘presuntos’, en lugar de acudir a la policía a dar parte del crimen, decidieron colaborar con el (presunto) asesino, porque en este mundo globalizado repleto de chorizos idiotizados, han cobrado valor la “amistad” y la “lealtad” mal entendidas en detrimento de otros valores morales elementales. A las películas y a los programas de televisión idiotizadores me remito.
Moraleja: el chorizo que aparenta ser un chorizo, es un chorizo por mucho que el sistema lo fomente, ampare y proteja.
Y hay que alejarse de los chorizos como norma general.
Digánselo a su hijos. Díselo a tus amigos.

Cuando yo era chica…

6 febrero, 2009 - 4 comentarios

aparecidoCuando era chica -porque yo era chica y no pequeña- mi madre me comparaba con las urracas. Sustraía cualquier objeto que brillara y lo escondía. Solía encerrarme en el cuarto de baño para pasar horas entretenida admirando los destellos de mis tesoros. Una vez me gané una buena reprimenda, ya que se me fue por el desagüe del lavabo un “tu y yo” muy valioso (un zafiro y un brillante montados en oro amarillo). Fue entonces cuando me juré a mí misma, como Escarlata, que jamás pondría en peligro otra joya. Y opté por el strass como alternativa más económica para satisfacer mi lujuria.

Cuando dejé de ser “chica” empecé a invertir en mis propios tesoros; no por ambición, sino por pasión. Pero bajé la guardia de nuevo y un buen día, mientras me acicalaba frente al espejo, un pendiente -cinco brillantes que sumaban un total de 1 kilate rematados por una perla australiana de 16 mms- se suicidó delante de mis narices. Acabó despeñándose por la garganta de mi principal enemigo, el desagüe del lavabo. Lloré como una magdalena y volví a jurar en arameo. A dios pongo por testigo que las joyas y los lavabos son incompatibles.

Mis tesoros no son objetos inanimados, tienen vida porque yo he querido que la tengan. Cada uno de ellos se corresponde con un momento puntual de mi vida, triste o alegre. Soy supersticiosa, les atribuyo poderes mágicos y estoy convencida de que no puedo prescindir de algunos de ellos, especialmente de este solitario porque me lo gané tras una batalla muy dura. Necesito mirarlo cien veces cada día, me tranquiliza y mi amor hacia él es correspondido con mil destellos.
HA APARECIDO.
Estaba cuidadosamente escondido en un pequeño hueco entre los libros y el despertador, sobre la mesita de noche. He dado trechas sobre la cama, me he reído como una histérica, he gritado de alegría.
Tal vez algún día me lo roben, pero sería imperdonable que yo cometiera el error de descuidarlo.

Réquiem por mi sortija favorita

5 febrero, 2009 - Leave a Response

sortijaLa llevaba siempre puesta. Siempre. Un brillante de 0,76 kilates de color algo amarillento, sin incrustaciones. Mi compañera del alma, mi joya más preciada, la que me regalaba cientos, miles de destellos.
La compré para desquitarme del impago de una sinvergüenza de cuyo nombre no quiero acordarme. Finalmente la emplumé tras un año de litigios. El dinero que recuperé tras la contienda fue empleado en la adquisición de una joya ‘importante’, un emblema, una especie de símbolo. Cada vez que la mirara recordaría que no perdí el tiempo. Era mi recompensa tras una cadena de sinsabores inmerecidos.
Pero también he sido consciente de que mi conducta temeraria acabaría acarreándome problemas. Esto podía suceder y sucedió: esta mañana no estaba donde yo la dejé… donde yo creía que la había dejado. Un viaje largo y una tarde de farra han contribuido a la desgracia. He “desandado” minuto a minuto cada paso, cada gesto, cada movimiento desde el momento en que abrazó por última vez mi dedo, pero me faltan secuencias. No acierto a comprender cómo ha podido pasarme a mí algo así. ¡Si yo la tenía sometida a una vigilancia constante desde la atalaya de mi pescuezo! Ayer pude haberla mirado cincuenta veces a lo largo de toda la jornada. A ella y a su “hermana pequeña”, una nueva adquisición pre-navideña con fines terapeúticos.
Ya no está conmigo. ¿Dónde habrá ido a parar? ¿Quién habrá horadado la circunferencia plateada que ha abrazado durante tantos años mi dedo corazón?
Adiós preciosa. Otra ocupará tu lugar, probablemente más grande y más pura, pero nunca será lo mismo.
Yo maldigo a la desgraciada que ose violar tu circunferencia. La maldigo y a dios le pido que los destellos por los que tanto batallé la condenen a la ceguera.
Choriza, se devuelve lo que no es de uno.
Coño.

pd.: Sospecho que se ha caído por el desagüe del lavabo. He metido la mano hasta el codo en el sumidero del cuarto de baño. El sacrificio de exponerme a los efluvios propios de la estancia no me ha devuelto la recompensa deseada. El premio: una maraña repugnante de pelos y cinco arcadas.

GH 10

16 enero, 2009 - 2 comentarios

mila-y-productorGH 10 no es un fraude, es un negocio. La Milá se ha convertido en una diva mamporrera. Me fascina, me alucina, ver el grado de masoquismo de los concursantes frente al hijoputismo pesetero de la presentadora. Me produce tanto morbo como vergüenza ajena ver el programa. Es decir, que disfruto como una enana.
Y hablando de enanas, finalmente la de GH no me desagrada tanto. Es zafia, obscena, ordinaria y vulgar pero parece noble. Todo lo contrario me sucede con el vencedor virtual de esta edición (Iván), que responde al perfil de maltratador; chusquero, pero maltratador al fin y al cabo. Si la tal Almudena no fuera acondroplásica habría que ver cómo se hubiera interpretado el (agresivo) comportamiento de este concursante. Sin embargo, con la anuencia de los responsables del programa y sus propias bendiciones, la Milá ha elevado a la chica a la categoría de bufón del reino español. Que al fin y al cabo este siempre ha sido un país de bufones y pícaros.
Esto es lo que hay. GH no es más que un barómetro de la realidad social: enanos, incultos, hijoputas, desoficiados e imbéciles por todas partes. Con perdón y excepciones, entre las que ignoro si me encuentro.
Votad a Orlando que yo no voto. Ni un céntimo a semejantes alimañas.
Que no triunfen las fuerzas de la zafiedad.

(Foto: el fósil histriónico de la Milá y un productor de GH)