Estereotipo del mes
9 junio, 2010

Maricones, antisemitas y progresMaricones, antisemitas y progres.
Más o menos como yo pero en viceversa: pepera, hetero, católica y taurina.
Y eso que todos cagamos por donde amargan los pepinos, que si no…
Pasen y lean.

pd.: Conste en acta que los culpables de este despropósito son los progres, no los homosexuales.

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Un inciso, con perdón
11 mayo, 2008

Me cago en la puta madre (con perdón) de Luis Úrculo una y mil cien veces.
De profesión “artista del cuento”, pero con el añadido de la suerte de vete tú a saber en qué lugar, en qué momento y con quién quiso el destino que tropezara el iluminado de turno éste.
Se ha puesto de moda el tío, que para eso es un tío: las marujas que no nos endrojamos ni fumamos crack, las que no fornicamos con cienes y cienes de alimañas, las que no somos transgresoras ni chupamos pollas de ponis, ni tampoco ahorcamos niños, ni nos tatuamos “I LOVE BOWIE” en la pipa del coño con una albaceteña en alguna performance o instalación aleatoria para solaz de los morbosos snobistas de turno que deciden quién es bendecido por las mieles del éxito, decía que las marujas, simples aficionadillas de mierda al fin y al cabo, siempre tendremos la opción de dedicarnos al petit-point, al bordado clásico con bastidor o a la restauración de abanicos.
Que le den por culo todo y a todos, hostias. ¡¡A la mierda!!
Dejo obra de arte, blog y web del fenómeno esparcidos por aquí. Y una petición, que alguien me lleve a comer al Ramsés de los cojones, el último templo del pijerío madrileño para poder mearme encima de uno de los taburetes del otro hijo de la cultura estanilista, machista, esnobista y vanguardista, Felipito StarcK.

pd: Esta entrada es una licencia poética.

Sexo, mentiras e internet
19 octubre, 2007

ZoofiliaSe ha hablado y se habla tanto del asunto que me da una pereza tremenda reflexionar sobre el tema.
Sólo un apunte: desde mi punto de vista y en función del título de esta entrada, yo distinguría dos tipos de usarios del medio.
1) los carrozones, personas ya no tan jóvenes que se han visto desbordadas por las posibilidades de internet para ver ciertas cosas o hablar sobre aquellos temas tabú que desde siempre han permanecido velados.
2) los jóvenes, que han crecido y crecen asimilando el medio como algo natural que facilita la información y las relaciones personales.
El problema, a mi juicio, reside en que el segundo grupo también corre el riesgo de asimilar como “algo normal” la zoofilia, el BDSM, el vocabulario abreviado (KK, Kulo), el acoso escrito, ver en bolas a la madre del vecino del quinto, cagar online, cagarse en los muertos de la puta madre del prójimo si hay diferencias de criterio, comer cristales, encular a un pollino y un larguísimo etcétera.
(Sigo sin comprender por qué el género humano en estos tiempos tan privilegiados -especialmente en occidente- pudiendo elegir de lo bueno, lo mejor, opta por escoger lo peor).