Follaréxico-a
2 noviembre, 2010

Qué bien, he inventado un término nuevo. Follaréxic@ no sale en gúguel ni en ninguna parte. Dentro de una semana se habrá popularizado y todos los niñatos lo usarán en sus twenty’s. Lo sé muy bien porque yo inventé los términos ningunear y Follarín de los bosques y nadie lo sabe. Lo cuento aquí para que quede constancia de que soy un genio como Sofía Mazagatos.

La reina se merienda a la cateta de su nuera
26 agosto, 2010

No soy yo mucho de hablar de trapos y eso que podría, incluso tal vez debería. Pero hoy lo voy a hacer y de paso le meto un par de rajes a la princesa Leticia, que es un deporte saludable.
El otro día (el resto de) los plebeyos tuvimos la ocasión de leer unas declaraciones en las que la susodicha se quejaba de no tener vacaciones en condiciones. La pobre tiene que estar reventada. Demasiado ajetreo, antes iba a la tele, volvía y poco más. Hay que entenderla. Ahora no da abasto entre el palacio, las niñas, los compromisos, las coca-colas con la Sartorius y las infiltraciones de hialurónico. Sin duda, una vida durísima cargada de responsabilidades.
Pero se ha plantado. Ha cogido a las niñas, al marido, las toallas de playa, la sombrilla y a los guardaespaldas y se han largado unos días de vacaciones a algún lugar secreto. Finalmente han reaparecido en la boda griega del primo de Felipe.
Se rumorea que la nieta del taxista reconvertida en princesa por obra y gracia de su entrepierna (a mucha honra) no tiene buena relación con sus cuñadas. Nada que objetar: una cuñada política puede llegar a ser peor que las siete plagas, aunque estas dos jacas -Elena y Cristina- no parecen malas personas y desde luego carecen de cualquier afectación; pero sobre todo no parecen haberse tragado una estaca, algo que se ha convertido en el estandarte de la ex-periodista convertida en principesa. Pero bueno, allá ellas.
Lo que es indudable es que son muy distintas. Las cuñadas de la heredera consorte, digo.
Pero dejemos los trapos sucios y volvamos a los limpios que lucían en la boda.
Mientras que las infantas han adoptado un look muy alejado del protocolo encorsetado -se trataba de una boda de un hijo de rey sin corona- la princesa se ha embutido un modelito catetito, catetito hasta ponerla en evidencia. La lección de elegancia la ha dado la suegra de la nieta del taxista. Sin afectación, sin miedo y con el aplomo y la seguridad que la caracteriza. Ahhh, qué sinfonía de savoir faire en asuntos de trapos ha dado esta vez la reina.
Dejo y comento pruebas.

Leticia y la corbata de su marido a juego. Si el tono del modelito hubiera sido más claro y el talle más alto, la cosa habría mejorado. Ignoro si es de Varela o lo ha confeccionado una modista de Pozuelo. Qué drapeado tan cerril.


La suegra, con un look hippy-provenzal exquisito. Sabiamente pasota, impecable. Al día siguiente se vistió de tiramisú rojo, pero ella puede. Las reinas de verdad –no como Rania, la eterna miss Jordania– es lo que tienen, un punto de excentricidad baturra, una suerte de histrionismo friki que a mí me encanta.


Todos los cuñados juntos haciendo el paripé. Nótense las diferencias y sobre todo, nótese como también Iñaki sucumbe a la tentación de combinar la corbata con el florido atavío de su señora jaca. ¡Ay, estos parvenues!

Jabulana la fulana
8 julio, 2010

España en realidad no juega: baila, danza, coquetea con la caprichosa Jabulani. Y como en cualquier conquista que se precie la esférica se deja magrear; pero meter, lo que se dice meter, la muy calientapollas no consiente hasta el final.
Naturalmente, con esta previsible conducta a los nuestros se les va poniendo cada vez más dura y no cejan en su empeño hasta que la cuelan. Entonces la pretendida se vuelve algo más complaciente aunque para darse a valer aún se permite el lujo de arrimarse a quien no debe. La muy p…

Impagable ayer la comparación entre la envergadura física de los bigardos teutones y el pequeño, fibroso y furioso culé. Se preguntará la corpulenta defensa aria que cómo pudo pasar aquello. Auferdulen!!! Collons!!!. Aquí lo tenemos claro: a Puyol se le inflaron las pelotas por los motivos antes expuestos y embistió a la casquivana Jabulana para que dejara de rozarse con el prójimo, que eso no está bien.
Pero no ha quedado satisfecha. Quiere más y yo la entiendo. Habrá que darle como mínimo otro par de meneos.

Picaflores
12 junio, 2010

Según la RAE un picaflor es un frívolo inconstante o un pájaro mosca, es decir, un colibrí. Yo los he visto -a los colibríes- encerrados en una enorme jaula especial, ya que necesitan una determinada temperatura constante además de otros requerimientos. Impresiona verlos aletear de uno a otro lado a una velocidad tremenda. En realidad apenas da tiempo de apreciarlos debido al ritmo frenético que utilizan para desplazarse de flor en flor. Es una pena mantener encerrados a unos pajarillos tan hermosos…
Según yo, que soy una herudita inconstante, un picaflor es un señor de mediana edad que peina canas o empieza a peinarlas y desea disfrutar de todo aquello que se perdió por una u otra razón. Generalmente esas razones suelen llevar sus apellidos.
El otro día escuchaba en Onda Cero a Enrique Rojas, el siquiatra opusiano, disertar sobre algunos estados mentales y la verdad es que me embaucó. Ya lo hizo una vez hace muchos años con sus palabras impregnadas de positivismo utópico. El caso es que su forma amable y sensata de razonar despertó de nuevo mi interés y me puse a escarbar. Di con mis dos neuronas en su web y encontré un artículo visionario sobre los picaflores, aunque él ha bautizado el fenómeno con un nombre más poético: el síndrome del último tren.
Describe Enrique con acierto todos los síntomas de este (presunto) síndrome aunque quizá falle en categorizarlo como patrimonio casi exclusivamente masculino. Las mujeres, y cada vez más, también lo padecen. Tampoco acierta demasiado, a mi juicio, en la manera prejuiciosa de calificarlo. ¿Quién no ha dudado alguna vez? Es legítimo dudar; es más, a veces puede llegar a ser sensato y hasta necesario, aunque lo más adecuado (y utópico) sería mantener el compromiso intacto y regenerar de manera espontánea los sentimientos los viernes por la noche durante toda la vida.
Como cura sugiere “educar el deseo”, es decir, apretar el culo y aguantar las ganas de salir pitando a buscar la felicidad en otra parte.
La felicidad, don Enrique. O lo que cada uno entienda qué es eso.

Grande Samaranch
21 abril, 2010

Leo con asco el obituario dedicado a Samaranch, ‘cortesía’ de la pluma resentida de Salvador Sostres, un seudointelectual de profesión provocador y catalanotalibán, malo de cojones, retorcido, cutre y rencoroso al estilo de Garzón pero en versión marrullera. En fin, qué se le va hacer. Esto es lo que tenemos: proliferación de rojos y progres de pandereta empeñados en que las nuevas generaciones hereden el rencor histórico que les caracteriza. Putas de la comunicación, mercaderes de la palabra…
Culé tenía que ser.
Que les den por culo a todos.

Coincidí con don Juan Antonio Samaranch en un conocido restaurante barcelonés. El dueño tuvo la deferencia de acomodarlo en la mesa contigua a la nuestra. Tuve que controlarme y ser educada. Me hubiera gustado levantarme y darle un abrazo, pero me conformé con esconder el teléfono móvil bajo el mantel para hacer spam a todos mis contactos: ¡Estoy comiendo al lado de Samaranch!. Ya estaba mayor, pero derrochaba señorío, glamour, saber estar, seny y todo lo bueno que se le pueda suponer a un señor de una dimensión estratosférica. Afortunadamente lo recordaremos por sus hechos, no por las palabras de un descerebrado oportunista que carece de escrúpulos.
Pero yo no quería rebuznar hoy, sino rendirle un homenaje pequeño, ridículo y modesto a Samaranch. Y no se me ha ocurrido mejor forma que renegar de mis dolencias, pasármelas por el forro y pegarme una sesión quasi mortal de ejercicio. Sudada, medio muerta pero feliz, sin apenas dolor (¡milagro, milagro, que beatifiquen a Samaranch!) estoy en condiciones de apostar un mollete de Antequera relleno de jamón -con aceite y tomate- y una caña a que he perdido tres kilos de sebo durante la excepcional gesta.
…Porque yo amo el deporte y gran parte de ese amor se lo debo a la excepcional labor que hizo Samaranch. Y gracias a ese amor, entre otros muchos beneficios y grandes momentos de gozo, mi culo soberano levanta pasiones.
Descanse en paz junto a Bibis, la gran dama que fue su primera esposa.

¡Sig ha vuelto!
18 abril, 2010

No recomendado a menores de edad ni a nadie.

Antitaurinos
22 octubre, 2009

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Tuve la gran oportunidad de asistir a la última corrida de José Tomás en Barcelona (cortesía una guacamaya de lujo). Junto al maestro compartió cartel Morante, que se lesionó la mano al matar el primero, y un resacoso Julito Aparicio envuelto, me temo, entre efluvios de Ballantines, por mentar una sustancia legal. Aprovecho para pedir encarecidamente la intervención del barbero de Morante. Todavía no he resuelto el enigma del exceso de sus patillas.
También asistí a la del sábado. Corridón. El Juli, siempre correcto, no suele defraudar; Cayetano, un poco menos, pero se lo perdonamos casi todo por su apostura, y un sobradísimo Manzanares que se salió del parchís. El mejor de la terna sin ninguna duda. Sublime. Exquisito.
Me hacía una ilusión tremenda desvirgar la Monumental de Barcelona. Llevaba casco y escudo antibalas en el equipaje pues me había hecho eco de la mala prensa que tiene la fiesta en Cataluña. Cuando llegué a la plaza me encontré con las fuerzas del orden desplegadas alrededor de todo el perímetro del coso. Grupúsculos de violentos exaltados antitaurinos, algunos de ellos empapados en sangre de los chinos, protestaban enérgicamente para defender la noble ‘causa’. Pero la peña torera, que era numerosísima, no estaba por la labor de dejarse amedrentar. Simplemente, los ignorábamos. El ambiente era precioso. Señores con sus puros (¡otro vicio tardofranquista!), señoras encopetadas -peor puestas que en el sur, pero ya se sabe: el espíritu pragmático catalán, hay que valorar la intención- los copazos previos, saludos, abrazos, sonrisas en los accesos… Y el domingo, lleno hasta la bandera.
En la entrada tuve la suerte de encontrarme con el personal de mi restaurante barcelonés favorito. Para mi regocijo, estaban casi todos. Nos deseamos una buena tarde y padentro a disfrutar. Los volví a saludar el lunes por la noche en circunstancias inmejorables.
A la salida no tuvimos la precaución de evitar a los violentos. Evitarlos es una práctica normal entre los aborígenes catalanes, que parecen abocados a padecer su afición en silencio, como las almorranas.
¡Ay! pero qué pedazo de españolazos están hechos los catalanes. El españolito se caracteriza desde tiempos inmemoriales por avergonzarse de eso mismo, de ser españolito. Todo lo bueno, viene de ‘ahí fuera‘, que para eso están más adelantados y son más modernos. Para colmo el catalán comparte frontera con la refinada Francia. Comprendo que es una tentación enorme eso de refinarse pero esta pobre y provinciana escribidora, fumadora, pepera y taurina, opta por decantarse por nuestra atávica y particular nobleza baturra.
Vaya, se me fue el santo al cielo. Retomo el asunto.
No esquivamos a los antitaurinos. Fue cuestión de centímetros -ocupados por los cuerpos de los mossos- que no recibiéramos una buena tunda. Se conformaron con gritarnos una retahíla impresionante de improperios de los que fui la principal destinataria. Entono el mea culpa ya que me puse el uniforme de mujer coqueta arreglada para la ocasión: alguna lentejuela de más, tacones, flor en el pelo, exhibición descarada de morenío del rancio y melena quasi pantojil al viento. Mis homólogas antitaurinas parecen optar por la cosa del reciclaje y/o el ecologismo y prefieren ir disfrazadas de boy scouts, me pareció observar por el rabillo del ojo izquierdo mientras les dedicaba una peineta antológica…
Tengo la impresión de que desconocen el arte de la aplicación de la máscara de pestañas. Naturalmente, estoy convencida de que no se depilan los sobacos, costumbres todas, ojo, que no censuro, pero tampoco practico. Será esa la razón para que mis congéneres tengan tiempo para dedicarse a rebuznar e increpar de manera tan violenta a los aficionados al arte de Cuchares. Yo no tengo tiempo. Y si por casualidad me sobrara, lo emplearía en cuestiones más profundas como el relleno de radicales libres -los míos, obvio- con ácido hialurónico…
En definitiva, lo que quiero decir, es que gracias a la labor impagable -que diría Letizia- de José Tomás y a la vergonzosa y violenta campaña gestada por los antitaurinos extremos, la fiesta, los toros, la lidia goza de mejor salud que nunca. La afición no permanece ajena y reacciona.
Algunos, como yo, han instaurado una nueva costumbre entre sus rutinas: peregrinar una vez al año a la Monumental para disfrutar de una buena tarde torera. Y para hacer una peineta si tercia…

No quiero terminar de redactar esta entrada sin dejar claras algunas cuestiones:
-Soy catalanofílica.
-Adoro Barcelona.
-Prefiero la cocina catalana a la vasca (¡ahí es nada!). Sobra decir que una cocina no excluye a la otra y que el gazpacho está por encima de todo.

Manual de supervivencia: cómo domar a un potrillo rebelde
27 marzo, 2008

pulga.jpgPara domar a un potrillo rebelde hay que meterse en la piel de una pulga. Las pulgas hábiles liban la sangre del potrillo en silencio, sin que se advierta su presencia. Si el jaco se desboca, será necesario desplazarse hacia la parte interna de las orejas poniendo especial atención durante el trayecto en provocar una ligera comezón que se tornará insoportable a medida que se alcance el destino. Una vez instalada, el comportamiento de la pulga irá en función de la evolución de la conducta del corcel hospedador, que insistirá en menear en exceso sus pabellones auditivos con el propósito de desplazar a la presunta parásita hasta el rabo; pero mucho ojo con el traslado hacia este atractivo y exótico emplazamiento equino: si la pulga no se aferra con tenacidad, el jamelgo sacudirá su apéndice enérgicamente con la firme intención de deshacerse de ella. El éxito de esta empresa dependerá de la capacidad de permanecer discretamente agazapada en el cuello, en el vientre o en el lomo de la víctima con el fin de chuparle hasta la última gota de sangre. Cuando el penco quede vacío, seco, sarmentoso, deshidratado, evaporado, árido y ajado, es recomendable saltar sobre otro potrillo y retomar la tarea.

He dicho.

La escasa fotogenia de los candidatos (Shin Chan versus Chucky)
26 febrero, 2008

debate-feos.jpgAl margen de todo el rosario de opiniones que ha suscitado el debate televisado de los máximos representantes de las dos fuerzas políticas más numerosas de este país, yo, que soy una esteta por encima de todo, he reparado con tristeza en que a pesar de las medidas tomadas para equilibrar el espectáculo -de entre las que destacaría los 21º pactados en el plató para no marcar frentes ni alerones- nadie ha podido hacer nada para mejorar la fea testuz de los ponentes… ni tampoco la del moderador. Dios mío, pero qué mal envejece Campo-Vidal.
Sin más dilación, entro en materia:
Las cejas que enarbola Rodríguez aparecen cada vez más circunflejas, supongo que con el ánimo de impulsar la campaña tan revolucionaria que ha puesto en marcha con ayuda de los seudointelectuales (presuntamente) untados. Nuestro presidente lucía además un cuidado maquillaje funerario que potenciaba su gesto cadavérico y contrariado pero no conseguía disimular la sombra del mostacho que le persigue… A pesar de la belleza innegable del color de sus ojos, la curiosa disposición de sus rasgos faciales, acentuada por esa manera de gesticular tan grotesca, nos arroja la imagen de una caricatura de manga japonés.
Veredicto: Look ‘Shin Chan’ integral, incluso en el comportamiento (aunque algún carroza ya lo ha comparado por ahí con ‘Koji-Kabuto’). Una pena que no se bajara los pantalones y nos enseñara el culo.
El candidato pepero carece de esos rasgos tan comprometidos. Se puede afirmar objetivamente que es más feo. O menos guapo que su contrincante dialéctico. Su rostro barbudo, en principio, es más pedestre y sereno. Pero… ¡ay!, sus globos oculares actúan como una república independiente que traicionan al hombre tranquilo. Sufre Rajoy una transformación espiritual cada vez que se le revolucionan las escleróticas y dispara -no se sabe bien hacia dónde- ráfagas con la mirada convulsa. Por fortuna, cuando relaja el gesto recupera la templanza de la que suele hacer gala.
Veredicto: Look ‘Chucky’ temporal. ‘Winnie The Pooh’ el resto del tiempo, travieso y amoroso.

En cuanto a Campo Vidal, desbordado y nervioso por sus funciones como moderador, no es necesario devanarse mucho los sesos para calificarlo: catetísimo.

La espantá patriótica de don Juan Carlos
11 noviembre, 2007

rey-chavez.jpgA punto estuve anoche de sacar los tanques, la corneta, y hasta al carnero del corral…
El discurso indigerible e intolerable de ese líder mesiánico, grotesco e insoportable llamado Huguito Chávez terminó con la paciencia del Rey, no así con la del tibio Zapatero que es capaz de tragárselas todas con esa cara de imbécil tan característica suya. Claro que el orate venezolano se estaba entreteniendo en hacer unas duras -e injustas- declaraciones contra la bestia negra del PSOE español, José María Aznar. Tal vez por eso y porque -insisto- es completamente imbécil y nulo como estadista, tuvo que ser el rey, que ha asistido a todas las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebran desde 1991, quien por primera vez en la historia -que yo sepa- mandara callar públicamente a Chávez. Eso por no mandarlo a tomar por culo, que un rey se supone que no se debe expresar en esos términos.
Después de aquello a su majestad se le continuaron inflando los cojones entre tanta verborrea absurda y ni corto ni perezoso, con toda la dignidad que su rango le permite, hizo una espantá gloriosa durante la ceremonia de clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana, que más bien parecía una declaración de guerra a la “madre patria” (¡ni sirvas a quién sirvió, ni pidas a quién pidió!). Mientras el rey hacía mutis por el foro -con dos cojones, insisto- la corte de tibios que representa al gobierno español se tragaba el marrón con cara de circunstancias entre respuestas melífluas.
Y todo ello no es nada más que una consecuencia nefasta de la pésima política exterior española.
A Juan Carlos de Borbón le duele España. A José Luis Rodríguez Zapatero le duele el culo de exponerlo tanto.O de estar tan incómodo sentado en un escaño que no debería haber ocupado nunca.

Los excesos pasan factura
21 octubre, 2007

A pesar de que la sodomía no se encuentra entre mis prácticas concupiscentes cotidianas, mi culo ha amanecido como un florero.
Empezó la cosa hace un par de días con una ligera comezón a la que no presté la más mínima atención. Como cualquier mortal que haya pasado por este trance, me limitaba a caminar pegada a las paredes para rascarme disimuladamentre el ojete. El picor de mi oquedad más oscura y misteriosa devino poco a poco en dolor. Yo continuaba con mi vida social rutinaria haciendo caso omiso a esos pequeños sucesos fisiológicos. Almuerzos, cenas y tapas se sucedían como parte de los hábitos del fin de semana: unas patatitas bravas por aquí, par de cervezas por allá, tartar de atún (con mucha pimienta) de primero, pizza barbacoa (con guindillas) para cenar, Pago de Carraovejas (qué rico, qué rico) para acompañar, un orujito para digerir mejor el asunto etc. etc y más etc…
Esta mañana creí morir. Entre alaridos y sudores estertóreos he descubierto que el Maligno se ha manifestado en mi cuerpo para castigarme por los excesos cometidos de la forma más humillante que un ser humano de género femenino, sensible y exquisito (como yo) pueda imaginarse:

una almorrana.

Una protuberancia del tamaño aproximado de un garbanzo, prieta al tacto, adherida a las paredes de mi delicada retaguardia de manera irremediable que pica y duele mucho, que deprime y lesiona mi dignidad.
Espero que el gesto cariacontecido que luce mi rostro no delate el delicado trance que atravieso para solaz de mis enemigos.