La insoportable soledad de Zp
6 abril, 2008

“Soledad, es criatura primorosa
que no sabe que es hermosa
ni sabe de amor ni engaños
¡ay! mi soledad (…)
Pero yo la quiero así distinta
porque es sincera
es natural como el agua que lleva
corriendo alegre desde el manantial
no sabiendo ni adonde va
qué feliz es mi soledaaaaasd.”

¡Chimpún!

Así cantaba Emilio José la copla que le dio el triunfo en el festival de Benidorm en 1973. Y yo la rescato para rendir un sentido homenaje a José Luis y a sus votantes tras la cumbre de la OTAN. Las imágenes del jefe del gobierno español condenado al ostracismo, ignorado, ninguneado y maltradado sicológicamente por el resto de los líderes mundiales que conversaban alegremente en corrillos mientras hacían el vacío a nuestro PPLU, levantan ampollas en espíritus sensibles como el mío. Por eso y sólo por eso, he traído a este blog la copla de Emilio José: para evitar que las malas lenguas “tregiversen” la realidad. No está en mi ánimo denostar a nuestro excelso presidente, sino todo lo contrario. Sirvan mis palabras torpes y mi copypaste para dejar constancia de que Zapatero es un líder diferente, discreto, humilde y gentil que mantiene su efigie impertérrita mientras soporta una humillación intolerable. Pero que no cunda el pánico entre los progres patrios; McCain, el aspirante republicano, se ha apiadado del presi y ha acudido en su auxilio, si es que se salvan dos obstáculos: “lo” de Cuba y lo del idioma, porque aparte del cachondeo que me traigo con la zoledad de este hombre, no se me escapa que la verdadera razón para llegar a esa bochornosa situación no es otra que su desconocimiento del inglés.
Y escúchenme bien, progres: no hay que avergonzarse de nada. Este señor, en virtud del cargo que ostenta y de la responsabilidad que conlleva, tiene la obligación de aprender inglés al igual que otros tantos españolitos -Aznar incluido, yo sigo en ello- que se han visto obligados a pasar por la piedra de Shakeaspare por motivos profesionales.
Cuando se subsane este pequeño contratiempo del idioma (¡y “lo” de Cuba!), empezaremos a disfrutar de imágenes y audios para la posteridad. Lo de las Azores se va a quedar en anécdota.
Tiempo al tiempo.

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