Fer&Ferr
15 marzo, 2010

Fer&FerrLlevo años esperando este momento. Suspiraba por ver a Alonso embutido en su mono rojo, pilotando la máquina rossa. El piloto perfecto en el coche perfecto.
El resultado era previsible. Fernando voló en Bahrein.
No pude ver la carrera apoltronada en un sillón. Volaba en mi propia máquina hacia la tierra del flamante spónsor de Ferrari, qué casualidad. Veo el ‘humilde caserón’ del abuelo Botín desde el lugar en el que escribo estas líneas apresuradas. Esta circunstancia no impidió que hiciera parada, que no fonda, en un garito a pie de autovía. Me pedí un cervezón -iba de copiloto-, un plato de jamón, otro de queso y me enfrenté al plasma ilusionada. No fui la única. El bar de carretera se llenó hasta la bandera. Un padre de familia con sus cuatro hijos encaramados a otros tantos taburetes; un par de vejetes cachondos, una pareja triste que se tomó un respiro, unos moteros que casualmente pasaban por allí;el camarero cabreado porque no daba abasto… todos con la mirada fija en la pantalla. Y Fer salió disparado. Le dejó las cosas claras a Massa para que no haya malentendidos en el futuro y lo demás ya es historia: usar bien la cabeza y formar un tándem perfecto con la máquina que le corresponde. Volar. Volare, cantare, soñare…El resto de la carrera lo disfruté por la radio. Oír puede llegar a ser casi mejor que ver gracias al buen hacer de los grandes comunicadores.
Y ahora me largo a comerme unas anchoítas en Pedreña para celebrarlo.

Fernando Alonso, el hijo pródigo
2 noviembre, 2007

222px-fernando_alonso_2006_malaysia.jpgMcLaren Mercedes ha decidido largar a Alonso y apostar por el negrito Hamilton, que para eso es británico y lo han criado ellos. Ron Dennis tiene que amortizar la inversión que ha hecho en educarlo para quemar ruedas sobre el asfalto. Lástima que entre todas las disciplinas aprendidas Lewisito no haya adquirido también el adorno de la humildad.
El caso es que nuestro adusto Fernando se queda libre como una palomita. ‘Novias’ tiene muchas, naturalmente, pero esta humilde internauta desearía que el asturiano emulara una de las parábolas más conocidas de la biblia y regresara
-cual hijo pródigo– a Renault junto al histriónico Flavio Briatore… hasta que Ferrari haga lo que debe. Si ganó dos veces el mundial con una mierda de coche, no veo por qué no puede volver a repetir la gesta.

Mientras tanto, me gustaría disfrutar de nuevo del extraordinario espectáculo de la ‘marea azul’.

Alonso: dulce derrota
22 octubre, 2007

344px-ferrari-logosvg.pngEn una ocasión un buen amigo del que estaba enamorada, aunque eso no venga a cuento ahora, me preguntó qué era más importante para mí: si la victoria del “amigo” o la derrota del rival. Mi respuesta fue instantánea y rotunda: opté por la derrota del rival. Conviene aclarar que nuestra conversación giraba en torno a la liga de fútbol española y que ambos consideramos nuestro enemigo natural al FC Barcelona.

Era difícil que se produjera el milagro. Fernandito Alonso no ha podido revalidar su título, pero el destino nos ha regalado otro milagrito inesperado y los Hamilton (es imposible ignorar al mediático e insoportable padre del piloto) se han dado con un canto en sus blancos dientes relucientes.
Por otra parte, y a pesar de no ser precisamente monárquica, me declaro admiradora incondicional, devota y amante de la escudería Ferrari. Il Cavallino adorna la pantalla de mi pecé, mi portátil, mi teléfono móvil, mis zapatillas de running (Puma), casi toda mi ropa de deporte y mi corazón. Como la mayoría de los amantes de la F1 sueño con que se produzca otro milagrito más y llegue el día en que por fin Alonso conduzca su monoplaza rojo, como dios manda.