Bibi
20 agosto, 2010


¿Pero esta chica es tonta o se lo hace?

¿Por qué le tienen tanta rabia los conservadores españoles al acento de Andalucía? ¿Será porque es el del progreso, el de la solidaridad, el de treinta años de cambio permanente que ahora representa políticamente José Antonio Griñán?

A pesar de los pesares, comparto la labor que está haciendo porque considero que sigue siendo necesaria, pero la pobre Bibi da una de cal y ciento de arena. No sé yo si será producto de su juventud, de su inexperiencia o de lo de siempre, es rencor reaccionario, atávico y agresivo que padece la progresía de este país hacia todo lo que rezume peperismo, sea lo que sea. Y hoy parece que ha tocado el zezeo y el seseo, vaya por dios.
Eso sí, en distraer a la peña mientras se suda la camisa en B para salvar el pellejo, no conocen rival.
Revisaré el catálogo de peperos andaluces. Juraría que últimamente se cagan en los muertos de sus homólogos pesoeros. Cagarse en los muertos del prójimo es muy andaluz. Tal y como están las cosas es hasta legítimo.

Grande Samaranch
21 abril, 2010

Leo con asco el obituario dedicado a Samaranch, ‘cortesía’ de la pluma resentida de Salvador Sostres, un seudointelectual de profesión provocador y catalanotalibán, malo de cojones, retorcido, cutre y rencoroso al estilo de Garzón pero en versión marrullera. En fin, qué se le va hacer. Esto es lo que tenemos: proliferación de rojos y progres de pandereta empeñados en que las nuevas generaciones hereden el rencor histórico que les caracteriza. Putas de la comunicación, mercaderes de la palabra…
Culé tenía que ser.
Que les den por culo a todos.

Coincidí con don Juan Antonio Samaranch en un conocido restaurante barcelonés. El dueño tuvo la deferencia de acomodarlo en la mesa contigua a la nuestra. Tuve que controlarme y ser educada. Me hubiera gustado levantarme y darle un abrazo, pero me conformé con esconder el teléfono móvil bajo el mantel para hacer spam a todos mis contactos: ¡Estoy comiendo al lado de Samaranch!. Ya estaba mayor, pero derrochaba señorío, glamour, saber estar, seny y todo lo bueno que se le pueda suponer a un señor de una dimensión estratosférica. Afortunadamente lo recordaremos por sus hechos, no por las palabras de un descerebrado oportunista que carece de escrúpulos.
Pero yo no quería rebuznar hoy, sino rendirle un homenaje pequeño, ridículo y modesto a Samaranch. Y no se me ha ocurrido mejor forma que renegar de mis dolencias, pasármelas por el forro y pegarme una sesión quasi mortal de ejercicio. Sudada, medio muerta pero feliz, sin apenas dolor (¡milagro, milagro, que beatifiquen a Samaranch!) estoy en condiciones de apostar un mollete de Antequera relleno de jamón -con aceite y tomate- y una caña a que he perdido tres kilos de sebo durante la excepcional gesta.
…Porque yo amo el deporte y gran parte de ese amor se lo debo a la excepcional labor que hizo Samaranch. Y gracias a ese amor, entre otros muchos beneficios y grandes momentos de gozo, mi culo soberano levanta pasiones.
Descanse en paz junto a Bibis, la gran dama que fue su primera esposa.

Antitaurinos
22 octubre, 2009

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Tuve la gran oportunidad de asistir a la última corrida de José Tomás en Barcelona (cortesía una guacamaya de lujo). Junto al maestro compartió cartel Morante, que se lesionó la mano al matar el primero, y un resacoso Julito Aparicio envuelto, me temo, entre efluvios de Ballantines, por mentar una sustancia legal. Aprovecho para pedir encarecidamente la intervención del barbero de Morante. Todavía no he resuelto el enigma del exceso de sus patillas.
También asistí a la del sábado. Corridón. El Juli, siempre correcto, no suele defraudar; Cayetano, un poco menos, pero se lo perdonamos casi todo por su apostura, y un sobradísimo Manzanares que se salió del parchís. El mejor de la terna sin ninguna duda. Sublime. Exquisito.
Me hacía una ilusión tremenda desvirgar la Monumental de Barcelona. Llevaba casco y escudo antibalas en el equipaje pues me había hecho eco de la mala prensa que tiene la fiesta en Cataluña. Cuando llegué a la plaza me encontré con las fuerzas del orden desplegadas alrededor de todo el perímetro del coso. Grupúsculos de violentos exaltados antitaurinos, algunos de ellos empapados en sangre de los chinos, protestaban enérgicamente para defender la noble ‘causa’. Pero la peña torera, que era numerosísima, no estaba por la labor de dejarse amedrentar. Simplemente, los ignorábamos. El ambiente era precioso. Señores con sus puros (¡otro vicio tardofranquista!), señoras encopetadas -peor puestas que en el sur, pero ya se sabe: el espíritu pragmático catalán, hay que valorar la intención- los copazos previos, saludos, abrazos, sonrisas en los accesos… Y el domingo, lleno hasta la bandera.
En la entrada tuve la suerte de encontrarme con el personal de mi restaurante barcelonés favorito. Para mi regocijo, estaban casi todos. Nos deseamos una buena tarde y padentro a disfrutar. Los volví a saludar el lunes por la noche en circunstancias inmejorables.
A la salida no tuvimos la precaución de evitar a los violentos. Evitarlos es una práctica normal entre los aborígenes catalanes, que parecen abocados a padecer su afición en silencio, como las almorranas.
¡Ay! pero qué pedazo de españolazos están hechos los catalanes. El españolito se caracteriza desde tiempos inmemoriales por avergonzarse de eso mismo, de ser españolito. Todo lo bueno, viene de ‘ahí fuera‘, que para eso están más adelantados y son más modernos. Para colmo el catalán comparte frontera con la refinada Francia. Comprendo que es una tentación enorme eso de refinarse pero esta pobre y provinciana escribidora, fumadora, pepera y taurina, opta por decantarse por nuestra atávica y particular nobleza baturra.
Vaya, se me fue el santo al cielo. Retomo el asunto.
No esquivamos a los antitaurinos. Fue cuestión de centímetros -ocupados por los cuerpos de los mossos- que no recibiéramos una buena tunda. Se conformaron con gritarnos una retahíla impresionante de improperios de los que fui la principal destinataria. Entono el mea culpa ya que me puse el uniforme de mujer coqueta arreglada para la ocasión: alguna lentejuela de más, tacones, flor en el pelo, exhibición descarada de morenío del rancio y melena quasi pantojil al viento. Mis homólogas antitaurinas parecen optar por la cosa del reciclaje y/o el ecologismo y prefieren ir disfrazadas de boy scouts, me pareció observar por el rabillo del ojo izquierdo mientras les dedicaba una peineta antológica…
Tengo la impresión de que desconocen el arte de la aplicación de la máscara de pestañas. Naturalmente, estoy convencida de que no se depilan los sobacos, costumbres todas, ojo, que no censuro, pero tampoco practico. Será esa la razón para que mis congéneres tengan tiempo para dedicarse a rebuznar e increpar de manera tan violenta a los aficionados al arte de Cuchares. Yo no tengo tiempo. Y si por casualidad me sobrara, lo emplearía en cuestiones más profundas como el relleno de radicales libres -los míos, obvio- con ácido hialurónico…
En definitiva, lo que quiero decir, es que gracias a la labor impagable -que diría Letizia- de José Tomás y a la vergonzosa y violenta campaña gestada por los antitaurinos extremos, la fiesta, los toros, la lidia goza de mejor salud que nunca. La afición no permanece ajena y reacciona.
Algunos, como yo, han instaurado una nueva costumbre entre sus rutinas: peregrinar una vez al año a la Monumental para disfrutar de una buena tarde torera. Y para hacer una peineta si tercia…

No quiero terminar de redactar esta entrada sin dejar claras algunas cuestiones:
-Soy catalanofílica.
-Adoro Barcelona.
-Prefiero la cocina catalana a la vasca (¡ahí es nada!). Sobra decir que una cocina no excluye a la otra y que el gazpacho está por encima de todo.

De bodorrios horteras y maricas ingeniosas
1 agosto, 2009

FionaJorge Javier Vázquez, ilustre gay y rey de la telebasura tras el deceso por exceso de mi añorado Sardá, tiene una columna semanal -bastante amplia- en el periódico ‘El mundo’. Yo lo sigo con devoción mariana porque es malo-malísimo, mordaz, sarcástico, rápido, sagaz y tiene un látigo por lengua. Ya vaticiné yo hace tiempo que su ex pareja televisiva se daría con un canto en los dientes. El genio y el ingenio eran patrimonio exclusivo de él.
Esta semana se ha despachado poniendo a parir a la tal Fiona Ferrer y a la duquesa de Alba. A la primera, porque le ha dado un berrinche tremendo tras vender la exclusiva de su boda en la biblia rosa (el ¡Hola!), exclusiva que ha sido escindida en dos bochornosos capítulos repletos de imágenes inolvidables de gente (presuntamente) guapa. Es decir, de amiguetes del novio -un Polanco de segundas-; y de la novia, un remedo con aspiraciones a convertirse en la Anna Wintour patria. El caso es que allí estaban todos haciendo el paripé y arrimándose los unos a los otros, que de algo hay que sobrevivir. En definitiva, la boda -una horterada inmensa cargada de excesos en la que sólo faltó que le cortaran la liga de Dior a la novia (¿o no faltó?) – ha sido muy criticada. Y ella está que trina, tanto que en su blog -cortesía de J. Javier Vázquez, nunca podré agradecérselo bastante- en lugar de limitarse a dar las gracias y recordar los fastos con la alegría propia de una recién casada, se ha consagrado a arremeter entre parrafada estúpida y parrafada estúpida contra el fenómeno inevitable de la envidia mundial generalizada hacia su persona y sus circunstancias. Pues maja, te hubieras ahorrado el sofocón si no hubieras vendido tu cuerpo serrano y el de tus invitados disfrazados de aprendices de snob’s a los tiburones de Sánchez Junco.
Te jodes, Fiona.

En cuanto a la duquesa de Alba, se queja Jorge Javier de que con el cuento de la edad se lo perdonamos todo (sí, yo también). La señora duquesa, que presume de bohemia, ha puesto el grito en el cielo porque su niña ha celebrado por todo lo alto su cumpleaños y le ha llenado el palacio de gentuza. A Cayetana le gustan los artistas, pero disfruta de ellos a la antigua usanza: le gusta que ejerzan de bufones. De mezclarse con ellos, ni hablar.
Ay, señor.

Las gilipolleces de Bardem
28 enero, 2008

bardem.jpgOtro que está que se sale. Se ha ido a hacer las Américas, cual folclórica cañí y le va de puta a madre. Pero a diferencia de nuestras prudentes tonadilleras -sobre las que descansó la imagen de una España panderetera en otros tiempos- éste no para de decir gilipolleces.

“Mis abuelos fueron actores en un tiempo en el que a los intérpretes no se les permitía ser enterrados en tierra sagrada, porque eran homosexuales y prostitutas. Así que ha sido un largo camino hasta llegar aquí, y eso es algo que debemos agradecernos a nosotros mismos”

¿Entonces, qué? ¿La abuela de Bardem era puta y su abuelo maricón? ¿Cómo explicamos su presencia entre nosotros en ese caso, si el abuelo no…? ¿Dónde están enterrados? ¿Dónde entierran ahora a los actores? ¿Y a las putas y a los maricones? ¿Dónde los enterraban antes? ¿A qué se refiere exactamente con lo de la “tierra sagrada”? ¿Todos los actores eran putas y maricones o sólo los ascendientes de Bardem?