Viajar a la luna
6 mayo, 2008

Los mortales que formamos parte del vulgo no podemos alunizar en cuerpo y alma, pero la NASA nos ofrece la posibilidad de que nuestro nombre figure en la luna. Menos da una piedra.
Yo ya he inscrito a toda la familia, difuntos incluidos; a la asistenta, al perro y hasta un canario flauta que murió asfixiado en el cuarto de pila durante un tórrido verano. Cincuenta grados acabaron con su garganta privilegiada, una pena (Curro, cuánto te echo de menos)
El plazo termina el veintisiete de junio y entregan certificado numerado para colgar enmarcado en el salón.

¡Corre que se acaban los microchips!

Sugerencias y observaciones: no se pueden poner eñes ni tildes. Se pueden mandar mensajitos a seres queridos en lugar de limitarse a escribir el nombre y los apellidos (click en la imagen para ver el ejemplo)

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