Inciso
12 noviembre, 2009

No sé si serán los efectos secundarios de una (presunta) gripe A o si se tratan de los primeros síntomas del climaterio, pero graves son las consecuencias en cualquier caso

Le encuentro un puntito sexy al canalla del Cachuli.

Sí, por eso mismo, por lo de canalla (con el añadido de los postizos dientes de ratoncillo). Los canallas son todos arrebatadores. La vida junto al canalla se nos antoja apasionada, con altos y bajos coronados de finales felices, de momentos tórridos, de lágrimas sofocadas entre arrullos, de… en fin. Los canallas es lo que tienen.
Ponga en su vida un canalla que él ya se ocupará de convertirse en un mártir.

Definitivamente, tiene que ser la gripe.

Moraleja: más vale insulso pacífico en mano que cien chulazos volando

Madonna versus Pantoja
19 septiembre, 2008

La cantante más importante del mundo no sabe cantar, pero domina la escena como nadie; es decir, mismamente como la Pantoja, que a su edad menea la bata de cola como ninguna. Y ojo para quienes subestimen el peso y ‘manejabilidad’ de una bata de cola, que se puede uno hacer un lío con las piernas y acabar con los piños en la tarima.

Tragué. Fui a ver a la reina del pop, a la ambición rubia, a la diva de las mil caras. No esperaba que me sorprendiera con su voz ‘poderosa’. Conozco sus limitaciones ya que la sigo desde que grabó aquel vídeo-himno en Venecia (laik a viryin, touch for de veri ferst taimmmmmm…). Madonna, por aquellos tiempos y durante muchos más, fue capaz de sorprender al mundo. Ora se transformaba en un chicazo , ora en una guarrona desvergonzada que sobaba a Naomi Campbell en pelotas. Bussines es bussines, of course. Pero la edad no pasa en balde, aunque su cuerpo de contorsionista cincelado a golpe de cábala aparente lo contrario (la tía es una atleta).La diva esta vez no se ha reinventado como en otras ocasiones. Y es que yo no invertí 150 euros en el circo: yo lo que quería era ver un concierto, coño, un concierto de Madonna. Pero nuestra rubia, cantar, lo que se dice cantar, ya canta más bien poco… si es que ha cantado alguna vez, aunque intente -y casi consiga- equilibrar la balanza con acrobacias.
Pero yo abría esta reseña mentando a la Pantoja, que es otra que cumple cantando (copla). La carrera musical de la ex viuda de España fue especialmente bendecida por los avatares de su vida privada, que ella ‘ha tenido a bien’ en aplicar a su figura cantarina, alimentando así su leyenda y su caché. A pesar de ello, cuando eleva los brazos al cielo, zapatea y menea la bata de cola como sólo ella sabe, se comprende en qué consiste el oficio del artista.
Pues eso mismo vale para la Ciccone: canta mal (peor que la Pantoja, soyons serieux), pero es un pedazo de artista.

Las tamaras desbancan a las isabeles
26 enero, 2008

tamara.jpgEs un hecho irrefutable. Se pueden sacar conclusiones precisas sobre la evolución de este país analizando las portadas de las revistas del corazón. No hace demasiado tiempo que estas publicaciones especializadas nos deleitaban con imágenes de sofisticadas damas. Actualmente nos ofrecen la estampa de señoritas arrabaleras de dudosa reputación cuyo principal mérito reside -al igual que en tiempos pretéritos- en la difusión del uso de sus entrepiernas, pero sin tomarse la molestia de adornar la puesta en escena con metáforas literarias o joyas prestadas para la ocasión. Las nuevas estrellas mediáticas visten de Zara, se drogan y enseñan las tetas, que para eso España es un país moderno y liberal.

El caso es que anoche vi a Tamara. No era la que canta ni tampoco la ‘otra’, la de la madre con un ladrillo en el bolso. Se trataba de una nueva Tamara, la que ha tenido el dudoso honor de pasarse por el arco de triunfo al (indescriptible) hijo calvo del torero y la tonadillera. La chica acudía a su debut oficial ante reputados miembros carroñeros especializados en la materia, amparada bajo el falso manto de la ingenuidad y la mojigatería, pero se reveló como una auténtica lavandera. Nos regaló sentencias gloriosas que no olvidaremos, como “yo hago lo que me sale del toto” o “si me tengo que bajar las bragas para darle de comer a un hijo, me las bajo”.
Tiene explicación el fenómeno: la abuela del proyecto de zorrón -que parece ser que ha ejercido de madre por avatares del destino- intervino en el programa de marras. Cuando abrió el pico y flotó su voz cazallera ante la complacida audiencia, justificó a la criaturita con maneras y expresiones propias de una madame de burdel de Lavapiés. La señora estaba orgullosísima de su nieta, que a partir de ahora se convertirá en la principal fuente de ingresos de la familia tamaril.
La cría intentó hacer el papelón en un principio, pero los buitres a los que se enfrentaba cumplieron sobradamente con sus obligaciones para con la concurrencia. También nos regaló unas tiernas lagrimitas. Deja claro que este es el inicio de su propia campaña electoral: pasará el platillo religiosamente al finalizar cada una de las etapas de su periplo. Al final, se le hizo corto y no quería abandonar el plató.
Pues bienvenida al circo, Tamara.