Picaflores
12 junio, 2010

Según la RAE un picaflor es un frívolo inconstante o un pájaro mosca, es decir, un colibrí. Yo los he visto -a los colibríes- encerrados en una enorme jaula especial, ya que necesitan una determinada temperatura constante además de otros requerimientos. Impresiona verlos aletear de uno a otro lado a una velocidad tremenda. En realidad apenas da tiempo de apreciarlos debido al ritmo frenético que utilizan para desplazarse de flor en flor. Es una pena mantener encerrados a unos pajarillos tan hermosos…
Según yo, que soy una herudita inconstante, un picaflor es un señor de mediana edad que peina canas o empieza a peinarlas y desea disfrutar de todo aquello que se perdió por una u otra razón. Generalmente esas razones suelen llevar sus apellidos.
El otro día escuchaba en Onda Cero a Enrique Rojas, el siquiatra opusiano, disertar sobre algunos estados mentales y la verdad es que me embaucó. Ya lo hizo una vez hace muchos años con sus palabras impregnadas de positivismo utópico. El caso es que su forma amable y sensata de razonar despertó de nuevo mi interés y me puse a escarbar. Di con mis dos neuronas en su web y encontré un artículo visionario sobre los picaflores, aunque él ha bautizado el fenómeno con un nombre más poético: el síndrome del último tren.
Describe Enrique con acierto todos los síntomas de este (presunto) síndrome aunque quizá falle en categorizarlo como patrimonio casi exclusivamente masculino. Las mujeres, y cada vez más, también lo padecen. Tampoco acierta demasiado, a mi juicio, en la manera prejuiciosa de calificarlo. ¿Quién no ha dudado alguna vez? Es legítimo dudar; es más, a veces puede llegar a ser sensato y hasta necesario, aunque lo más adecuado (y utópico) sería mantener el compromiso intacto y regenerar de manera espontánea los sentimientos los viernes por la noche durante toda la vida.
Como cura sugiere “educar el deseo”, es decir, apretar el culo y aguantar las ganas de salir pitando a buscar la felicidad en otra parte.
La felicidad, don Enrique. O lo que cada uno entienda qué es eso.

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